EL PRESIDENTE OBAMA conversa con el senador republicano John McCain (Arizona) durante la reunión sobre reforma migratoria en la Csa Blanca. / EFE
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WASHINGTON, D.C.

Una hora y veinticinco minutos duró la reunión bipartidista organizada la semana pasada por la Casa Blanca para discutir la reforma migratoria. A la salida del encuentro, legisladores y miembros de la Administración dieron a conocer lo que se acordó en concreto y los lineamientos esenciales que fueron presentados.

Ahora, la discusión en torno a la reforma migratoria en el Congreso estará en las manos de un grupo de trabajo integrado por la Secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y algunos de los congresistas que participaron en la reunión.Sin embargo, no se especificó quienes.

Diversos grupos pro inmigración acogieron con positivismo esta decisión y comentaron que la designación de Napolitano es un movimiento estratégico por parte del gobierno.

Vanesa Cárdenas, directora de medios del Center for American Progress, enfatizó que es probable que el mensaje de la Casa Blanca en relación a este nombramiento, sea la importancia de que se cumpla la ley. "Napolitano fue gobernadora de Arizona y siempre se ha visto como una persona enfocada en temas de seguridad y control de la frontera", explicó.

Condiciones y votos

En general, las palabras recurrentes que todos los participantes del encuentro pronunciaron, partiendo por el Presidente, fueron "buena y esperanzadora".

En particular, Obama aseguró que se necesita "una forma efectiva para reconocer y legalizar el estatus de los trabajadores indocumentados", pero al mismo tiempo reconoció que "no hay medios ni consenso en la mesa" en la actualidad.

Precisamente cuando se habla de consenso, es cuando se vislumbra el difícil camino que queda por delante. En este sentido, varios de los participantes delinearon lo que para ellos era esencial en una propuesta de ley.