Varios soldados franceses de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, de la OTAN, patrullan por Arghandab, Afganistán. El plan de Obama contempla 1,500 efectivos franceses adicionales. (FOTO: EFE)
WASHINGTON, D.C.— Hoy a las cinco de la tarde, hora de Los Ángeles, el presidente Barack Obama se dirigirá a la nación desde la Academia Militar de West Point en Nueva York, para anunciar su polémica decisión en torno a su política sobre Afganistán y el posible envío de más tropas.
Durante el descanso de Acción de Gracias, el Presidente se comunicó con los líderes de las Fuerzas Armadas, incluyendo el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, y el general David Petraeus.
Obama también habló con los líderes de Rusia, Gran Bretaña y Francia, y ordenó que su decisión comenzara a ejecutarse desde el domingo, lo que fue concretado a través de órdenes ejecutivas.
De acuerdo con la información que se ha adelantado a los medios se espera que el Presidente anuncie el envío de 30 mil tropas adicionales, realizando un despliegue por fases, que se completará al cabo de 18 meses, con una primera fase decisiva de seis meses y una perspectiva de finalización del cumplimiento del objetivo en 36 meses.
Cerca de 10 mil soldados partirían de inmediato a Afganistán, y los primeros contingentes ya han sido alistados desde sus bases en Estados Unidos.
Actualmente, existen cerca de 68,000 soldados estadounidenses en esta zona y un total de aproximadamente 100,000 incluyendo fuerzas de otras naciones. En el apogeo de su ocupación durante la década del 80, había 118,000 soldados soviéticos en su nación vecina.
La Administración ha estado evaluando por cerca de tres meses la estrategia a seguir en esta nación.
“Escucharán al Presidente comentar claramente que esto no es ilimitado. Esto es sobre lo que debe hacerse a fin de suponer que los afganos pueden asumir la responsabilidad de asegurar su país”, señaló el secretario de prensa de la Casa Blanca Robert Gibbs.
Desde la perspectiva de la analista política en seguridad Nacional del Centro para el Progreso Americano, Caroline Wadhams, es esencial que el plan que delinea Obama contenga cinco puntos principales: establecer un límites de tiempo para salir; presentar una misión internacional y no sólo un plan de Estados Unidos; que Pakistán siga siendo empujado a combatir a los extremistas dentro de su territorio; mejorar el sistema de gobierno en Afganistán y proponer al Congreso un plan sobre el financiamiento de la guerra.
“Es probable que las fases en que será ejecutada la estrategia tengan que ver justamente con esto, con las metas que la Administración pondrá en temas relacionados con corrupción, reformas constitucionales, lo que requieran las circunstancias políticas que se den en el país”, aseguró.
Respecto específicamente a los compromisos que debe adquirir Pakistán, el consultor y analista político Bryan Katulis, aseguró que éste es un punto clave. “La insurgencia en Afganistán está claramente siendo apoyada desde este país, si no hay control en esta área no se podrá avanzar concretamente”, dijo.
Otra área conflictiva es el financiamiento. Hasta ahora las guerras en Afganistán e Irak han costado cerca de 768,800 millones de dólares y para fines del próximo año se estima que esta cifra alcanzará el billón de dólares. Es probable entonces que la decisión de Obama levante polémica en este aspecto, además de la controversia que ya ha comenzado a generar el envío de más tropas por parte de grupos activistas.
Antes de presentar el plan al público estadounidense, Obama ya inició su puesta en marcha, dentro de su autoridad como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses. En ese contexto, informó esta mañana a los principales aliados de Estados Unidos los detalles del proyecto, y según fuentes, solicitó a los miembros europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que contribuyan a la fuerza internacional en Afganistán con más tropas, hasta la cifra de 10,000, de ellos 1,500 de Francia, especialmente instructores militares para mejorar la calidad del ejército afgano.
Asimismo se informó que poco antes de pronunciar su discurso, el primer mandatario informará de su contenido y de los próximos pasos a sus aliados en el Congreso, la presidenta de la Cámara Baja Nancy Pelosi y el del Senado, Harry Reid.
Durante el descanso de Acción de Gracias, el Presidente se comunicó con los líderes de las Fuerzas Armadas, incluyendo el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, y el general David Petraeus.
Obama también habló con los líderes de Rusia, Gran Bretaña y Francia, y ordenó que su decisión comenzara a ejecutarse desde el domingo, lo que fue concretado a través de órdenes ejecutivas.
De acuerdo con la información que se ha adelantado a los medios se espera que el Presidente anuncie el envío de 30 mil tropas adicionales, realizando un despliegue por fases, que se completará al cabo de 18 meses, con una primera fase decisiva de seis meses y una perspectiva de finalización del cumplimiento del objetivo en 36 meses.
Cerca de 10 mil soldados partirían de inmediato a Afganistán, y los primeros contingentes ya han sido alistados desde sus bases en Estados Unidos.
Actualmente, existen cerca de 68,000 soldados estadounidenses en esta zona y un total de aproximadamente 100,000 incluyendo fuerzas de otras naciones. En el apogeo de su ocupación durante la década del 80, había 118,000 soldados soviéticos en su nación vecina.
La Administración ha estado evaluando por cerca de tres meses la estrategia a seguir en esta nación.
“Escucharán al Presidente comentar claramente que esto no es ilimitado. Esto es sobre lo que debe hacerse a fin de suponer que los afganos pueden asumir la responsabilidad de asegurar su país”, señaló el secretario de prensa de la Casa Blanca Robert Gibbs.
Desde la perspectiva de la analista política en seguridad Nacional del Centro para el Progreso Americano, Caroline Wadhams, es esencial que el plan que delinea Obama contenga cinco puntos principales: establecer un límites de tiempo para salir; presentar una misión internacional y no sólo un plan de Estados Unidos; que Pakistán siga siendo empujado a combatir a los extremistas dentro de su territorio; mejorar el sistema de gobierno en Afganistán y proponer al Congreso un plan sobre el financiamiento de la guerra.
“Es probable que las fases en que será ejecutada la estrategia tengan que ver justamente con esto, con las metas que la Administración pondrá en temas relacionados con corrupción, reformas constitucionales, lo que requieran las circunstancias políticas que se den en el país”, aseguró.
Respecto específicamente a los compromisos que debe adquirir Pakistán, el consultor y analista político Bryan Katulis, aseguró que éste es un punto clave. “La insurgencia en Afganistán está claramente siendo apoyada desde este país, si no hay control en esta área no se podrá avanzar concretamente”, dijo.
Otra área conflictiva es el financiamiento. Hasta ahora las guerras en Afganistán e Irak han costado cerca de 768,800 millones de dólares y para fines del próximo año se estima que esta cifra alcanzará el billón de dólares. Es probable entonces que la decisión de Obama levante polémica en este aspecto, además de la controversia que ya ha comenzado a generar el envío de más tropas por parte de grupos activistas.
Antes de presentar el plan al público estadounidense, Obama ya inició su puesta en marcha, dentro de su autoridad como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses. En ese contexto, informó esta mañana a los principales aliados de Estados Unidos los detalles del proyecto, y según fuentes, solicitó a los miembros europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que contribuyan a la fuerza internacional en Afganistán con más tropas, hasta la cifra de 10,000, de ellos 1,500 de Francia, especialmente instructores militares para mejorar la calidad del ejército afgano.
Asimismo se informó que poco antes de pronunciar su discurso, el primer mandatario informará de su contenido y de los próximos pasos a sus aliados en el Congreso, la presidenta de la Cámara Baja Nancy Pelosi y el del Senado, Harry Reid.






