Pentecostales rezan en Elim Central, en el sur de Los Ángeles. Cada vez más personas se acercan a esta expresión de fe. Deborah Stokol/Especial para La Opinión
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Primera de tres partes: LA MISIÓN

En ausencia del bullicio de la semana, lo único que llama la atención en la intersección de las calles Vermont y Slauson en el Sur de Los Ángeles son los carteles: amarillo el de El Pollo Loco, naranja el de Yoshinoya. Es la tarde del domingo y sólo escasos automóviles cruzan la avenida desnuda de árboles.

Una voz interrumpe el relativo silencio.

"Nuestro Señor Jesús, por favor perdona mis pecados, abro mi corazón a ti y te recibo como mi Señor y Salvador". El predicador, su voz amplificada por un megáfono, inicia un torrente de oraciones que dura 25 minutos.

Camina constantemente de un lado para el otro, ida y vuelta. Sigue su prédica de manera monótona. La gente se le acerca, reconociéndolo. De a poco, los miembros de un grupo se juntan en la esquina y esperan que él termine para luego escuchar el mensaje de otro predicador.

"¿A cuántas personas salvamos hoy?", pregunta el hermano Samuel Padilla, "¡Diez!", dice un misionero. "¡Veinticinco!", exclama el otro.

El grupo de misioneros se dispersa por el vecindario a la caza de almas. Se aproximan a quien camine por la calle preguntándole si conoce a Jesucristo , si sabía que había muerto por ellos, si quieren aceptarlo en sus corazones.

"Entonces, ¿cuál es la suma total?", pregunta Padilla a su grupo. "¡Sesenta y tres!", grita una mujer con bufanda roja y aros de plata con la inscripción "Jesús es la vida- Jesús es la luz".

"Bueno, gracias a Dios", exclama Padilla entusiasmado.

Son representantes de Elim Central, la iglesia pentecostal del sur de Los Ángeles, una de las 12 que existen en toda la ciudad y parte de las 228 de todo el mundo. Las iglesias llevan los nombres de los lugares bíblicos que visitaron los hebreos despues de salir de la esclavitud en Egipto. Los que se aglomeran en la esquina angelina son sólo un puñado de los muchos pentecostales que se han abierto camino en una campaña exitosa para la evangelización en esta ciudad.