WASHINGTON, D.C.— Parecía una meta difícil; juntar a 100 mil personas en Washington, para reclamar por una reforma migratoria y el fin de las redadas. Sin embargo, este número se concretó con creces ayer en la Marcha por América.
Existía un poco de escepticismo, incluso algunos de los organizadores, preferían hablar de 50 mil en lugar de 100 mil asistentes. Pero las dudas fueron desapareciendo cuando las camisetas blancas comenzaron a llenar el área de The Mall desde las primeras horas de la mañana.
Ya a las 5:00 de la tarde, los activistas clamaban que se habían reunido cerca de 250 mil personas, mientras las voces más moderadas hablaban de 150 mil. Una cifra que no fue confirmada por el Departamento de Parques de Washington.
"No sabemos realmente cuánta gente tenemos acá. Lo que sí vimos fue el sector desde la calle 7 hasta la 14 completamente repleto. La jornada fue un éxito, no hay duda", dijo Gabriel González, coordinador de la marcha y director ejecutivo de Center for Community Change.
Llegaron enojados, algunos con lágrimas y otros con gritos. "Estamos cansados de esperar" fue un mensaje común en las miles de personas presentes. Viajando desde estados tan lejanos como California, Texas y Florida, sólo por nombrar algunos.
"Viajé 23 horas, pero no importa. Vinimos para que todos los congresistas empiecen a trabajar, nosotros votamos por ellos. Necesitamos una reforma migratoria", aseguró Hipólito Gauna, miembro de la Coalición de Mexicanos en el exterior de Dallas.
Diversos legisladores llegaron al evento para respaldar la causa. Entre ellos el congresista Luis Gutiérrez (D-IL). Consultado por La Opinión respecto a fracasos anteriores de la reforma migratoria y por ende, los posibles resultados que tenga a nivel político la Marcha por América, el legislador enfatizó que "si tú miras la marcha como la culminación de todo nuestro esfuerzo, vamos a fracasar, porque esto quiere decir que el pueblo no entiende cómo se gana verdaderamente una lucha", señaló.
Una figura que le dio impulso al evento fue el emblemático reverendo Jesse Jackson, quien comentó a La Opinión respecto al clima político en Washington para una reforma migratoria.
"Es importante que los legisladores piensen en el entusiasmo de los votantes que están aquí [en la marcha] cuando se concentren en las próximas elecciones de noviembre", dijo. "Los comicios de New Jersey, Virginia y Massachussets fracasaron por falta de entusiasmo del público", agregó.
Cerca de las 3:30 de la tarde un video del presidente Barack Obama, que no estaba incluido en el programa oficial, sorprendió a los presentes. "Sucesos como éstos nos recuerdan que los verdaderos cambios no se originan en la Casa Blanca o los pasillos del Congreso; comienzan con gente como ustedes, en comunidades en todo el país, poniéndose de pie y haciendo que se escuchen sus voces", dijo el mandatario.
"Ustedes bien saben, y yo también, que esto no será fácil y no sucederá de la noche a la mañana. Pero si trabajamos juntos, sin importar divisiones étnicas, estatales y de partido, podemos forjar un futuro digno de nuestra historia como nación de inmigrantes y estado de derecho", concluyó.
Durante las últimas semanas la Casa Blanca ha recibido un mensaje de presión pública por parte de diversos grupos. Éste es ya el tercer mensaje de Obama sobre inmigración en un margen de 10 días.
La voz republicana no estuvo ausente en la marcha. El congresista Lincoln Díaz-Balart (R-FL) enfatizó la lentitud con que se ha movido este tema durante el año. "La reforma ya ha tardado demasiado. No dejen que les tomen el pelo. Cuando quieren pueden. Los demócratas lo están demostrando ahora mismo con el proyecto de ley de salud, que les prohíbe a los indocumentados comprar con su propio dinero. Castíguenlos en las urnas", gritó al público.
Esta semana, a tan sólo dos días de la realización de la marcha, los senadores Chuck Schumer (D-NY) y Lindsey Graham (R-SC) difundieron su marco de trabajo sobre la reforma migratoria.
Consultado al respecto, el senador demócrata Robert Menéndez (N-NJ) enfatizó que es un paso significativo, no obstante, planteó sus preocupaciones al respecto.
"Una inquietud es que [la propuesta] no habla de reunificación familiar, un tema esencial y también habla de criminalización y yo no estoy a favor de ésto", dijo.
El senador agregó que es fundamental que una vez que los inmigrantes obtengan las tarjetas temporales, comiencen inmediatamente el camino a la legalización.
Se espera que el lunes, diversos grupos de activistas vayan a las oficinas de senadores y congresistas a reforzar el mensaje de urgencia.
Una meta que ahora parece un poco más cerca, aunque con obstáculos importantes. "El siguiente paso es trabajar con los senadores Schumer y Graham para promover un proyecto de ley, eso es lo que necesitamos. Vimos su marco de trabajo, pero precisamos más detalles y que puedan introducir un proyecto", enfatizó Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza.
Tras la marcha las señales políticas que salgan desde Washington en los próximos días serán claves para ver la efectividad real de la manifestación, en un año extremadamente complicado de elecciones legislativas.