Una revuelta de la clase media contra el aumento de impuestos a la propiedad dio origen en 1978 a la Proposición 13, una medida cuya popularidad sigue viva casi con la misma fuerza de entonces.
La Proposición 13 reformó la Constitución de California y, entre otras cosas, limitó a un máximo de 2% anual el aumento de impuestos anuales a la propiedad.
Ayer, tres catedráticos que estudian los efectos de esta legislación coincidieron en que mantener sus diferentes cláusulas es nocivo para el estado y que tarde o temprano habrá que emprender reformas.
"Cada vez que en California se habla de emprender políticas de inversión para el futuro, uno se topa con la pared de la Proposición 13", señaló el sociólogo y profesor de UC San Diego, Isaac Martin. "Esa medida cambió la historia de nuestro estado".
Martin reconoce que políticamente es un tema duro de pelar: las encuestas revelan que la mayoría de los votantes sigue apoyando que se ponga un estricto límite en los aumentos al impuesto de propiedad.
"En realidad, la gente no se da cuenta de que la Proposición 13 (hoy Capítulo 13 de la Constitución de California) no hizo un cambio sino muchos", dijo Martin. "Cuando se le pregunta a la gente, se nota que apoyarían revertir varias de sus cláusulas".
Y es que ahí está el detalle: La 13 no sólo concierne a las propiedades residenciales sino también a las comerciales. Asímismo creó estrictos límites en la capacidad de aumentar impuestos de la legislatura estatal (requiriendo una supermayoría de 2/3 para cualquier decisión al respecto) y a la habilidad que tienen los gobiernos locales para recabar fondos.









