En los años 70, el químico DBCP, a veces llamado Nemagon, era usado en platanales de todo el mundo, pero la Oficina del Medio Ambiente (EPA) lo prohibió en 1977 cuando trabajadores en California se quedaron estériles luego de usarlo. Pero la empresa bananera Dole continuó usándolo en sus plantaciones en Centroamérica y aún amenazó con acción legal contra el productor Dow Chemical—quien quería interrumpir la producción y envío de DBCP— para continuar con sus prácticas.
Años después, en 2004, los abogados estadounidenses Juan Domínguez y Duane Miller viajaron a Nicaragua para investigar las quejas de los campesinos que habían trabajado en aquel entonces para Dole. Los abogados registraron a más de 10,000 personas que afirmaron haber sido afectados por DBCP.
El caso atrajo la atención pública, especialmente en Los Ángeles, donde se llevó a cabo el juicio en 2007. Durante todo el proceso, el director Fredrik Gertten y su equipo estuvieron presentes, filmando su documental Bananas, que se presentó en el Festival de Cine de Los Ángeles. Su plan era estrenarlo en las salas comerciales en todo el mundo, pero una demanda judicial interpuesta por Dole impide la difusión del filme.
El 8 de julio, Dole demandó por difamación a Gertten y su productora Margarete Jangard en la Corte Superior de Los Ángeles. Ahora, el abogado de los cineastas está pidiendo que la jueza rechace el caso, diciendo que es un intento de coartar la libertad de expresión.
"Vengo de un país donde sería imposible un caso así, porque nuestra libertad de expresión está más arraigada que en EEUU", dijo Gertten, un nativo de Suecia. "Allí una empresa poderosa no podría atacarnos como lo está haciendo Dole ahora".
Gertten contrató al abogado Lincoln Bandlow, una especialista de la Primera Enmienda, para defenderlo en el caso de difamación. Bandlow asegura que las cineastas responderán "con mucha fuerza" a las acusaciones de Dole, y que la demanda no es sino parte de "la gran estrategia de Dole de acallar el debate sobre la salud de sus trabajadores".
"Es un caso ridículo", añadió Richard J. Lee, otro abogado defensor. "Será rechazado por la justicia, porque no tiene mérito. Hay leyes que protegen a la libertad de expresión". Afirmó que el documental no difama a la compañía y que tampoco dice mentiras y expresó su esperanza que el caso se resuelva lo más pronto posible para poder continuar distribuyendo la película.
Pero el abogado de Dole, Scott Edelman de la firma Gibson and Dunn, opina que no es probable que se rechace el caso. "Es la película lo que no tiene mérito, no el caso", dijo. "El documental está basado en un juicio desprestigiado, rechazado por tener evidencia fraudulenta y testimonio falso. Tenemos gran respeto por la Primera Enmienda, pero la libertad de expresión está basada en la diseminación de la verdad, y publicar mentiras tiene consecuencias".
El documental se enfoca en un grupo de campesinos que trabajaron en los platanales de Dole en Nicaragua durante los años 70. El abogado cubanoamericano Juan Domínguez —quien goza de cierta fama en Los Ángeles por su trabajo con personas accidentadas—representó en el juicio a los trabajadores. La película termina con Domínguez ganando $2.5 millones de Dole para sus clientes nicaragüenses, presentado como un triunfo de David contra Goliat, pero no incluye lo que pasó después.
En abril de este año, Dole presentó evidencia de 10 de los 11 testigos en un caso nuevo representado por Domínguez. Los abogados de Dole trajeron testigos que dijeron que Domínguez falsificó sus pruebas de empleo y documentos médicos prometiendo pagar a los que participaron. Consecuentemente, la jueza Victoria Chaney de la Corte Superior de Los Ángeles rechazó el juicio del caso original en el documental, y desestimó dos casos más contra Dole. En junio pasado, la corte falló que Domínguez y los abogados de los trabajadores en Nicaragua cometieron fraude y extorsión.
En una declaración oficial, Domínguez negó que hubiera hecho nada criminal. Por razones legales, no puede comentar más sobre el asunto, dijo.
Edelman afirmó que mandó los nuevos documentos del tribunal al director Gertten en abril, solicitándole cambiar su documental antes de estrenarlo en junio. "Tuvo la oportunidad de corregirlo, pero se negó a cambiarlo", dijo. "Este no es un caso de la libertad de expresión, sino de un director que siguió con su proyecto a pesar de alegatos de fraude".
Lo que sí hizo Gertten fue añadir al fin del documental un texto que explica que Domínguez fue demandado por fraude, y que por eso la jueza rechazó los casos contra Dole.El rodaje final es una cita de la jueza, diciendo que las acusaciones de fraude han contaminado para siempre la posibilidad de determinar la verdad.
"La verdad en una corte y la verdad afuera de la misma muchas veces no se parecen", comentó Gertten. "Piensa en O.J. Simpson: ¿mató a su esposa o no? El jurado dijo que no. Es la verdad oficial, ¿pero es la verdad? Como periodista no puedo decidir, pero sí puedo poner en duda la verdad oficial y dejar que el público llegue a su propia conclusión".
Admitió que no sabe si los campesinos en el documental mintieron en su historia acerca de los bananeros y el químico DBCP. "No los conozco personalmente. No soy doctor. No puedo saber si son estériles o no. Es el trabajo del jurado decidirlo, no el mío, y el jurado decidió creer a los trabajadores".
Gertten también opina que la empresa Dole está comportándose de una manera muy diferente a la imagen que quiere presentar. "En el tercer juicio, que no mostramos en la película, el vicepresidente de Dole, Michael Carter,testificó que ahora Dole tiene plátanos orgánicos y otras prácticas buenas, y afirmó que la compañía ya no era la de antes, y que sería injusto castigar al Dole nuevo por lo que hizo el Dole viejo", contó. "Pero entonces es un error atacar a un cineasta. Eso es comportarse como el Dole viejo".
Edelman respondió por parte de Dole que el documental es irresponsable y que daña injustamente la reputación de la empresa. "La obra debe ser promocionada como ficción, no un documental", dijo. "Cuando ganemos el caso de difamación, vamos a pedir que se prohiba para siempre la distribución de la película".
Pese a las reacciones de apoyo a Gertten, el director está frustrado con la atención. "En vez de crear películas nuevas, tengo que gastar mucho dinero y mucho tiempo hablando con abogados. Mi familia y mis amigos están preocupados. Como cineasta y periodista, espero que la verdad prevalezca", concluyó.