Rubén y Héctor son pareja desde hace 11 años y en 2005 dieron un paso que cambiaría su vida: adoptar a dos hermanitos, Anthony y Andrew, hijos de una misma madre con problemas de drogas. Anthony era recién nacido y sufría de neumonía producto de las deficiencias de salud de la madre y Andrew era, con tres años y medio, todo un veterano del foster care o familias de cuidado temporal del condado de Los Ángeles.
"Andrew había pasado la primera parte de su vida en varios foster homes, viendo televisión por horas al día, sin hacer ninguna actividad ni recibir la atención especial que necesitaba, porque tenía muchas deficiencias y lentitud", recuerda Rubén respecto al mayor de sus hijos, que hoy tiene 7 años. "Siempre he procurado luchar muy duro por mis hijos, pero sobre todo por Andrew, para que ambos estén al mismo nivel y no se resientan en el futuro".
Hoy en día los cuatro son una familia más de las muchas que hacen su hogar en esta metrópolis. Viven en al área de Mt. Washington. Los niños crecen rápidamente, como lo hacen los infantes a esa edad, y aunque el mayor, Andrew, vino a la familia con numerosos problemas de desarrollo, Rubén y Héctor han insistido en proporcionarle el mejor cuidado, apoyo especial y una buena escuela. Viendo a los pequeños, sin embargo, lo más obvio es que han florecido bajo un manto de lo más esencial que necesita un ser humano: amor.
Cada vez son más las parejas gays, o del mismo sexo, que en cierto momento de su vida, particularmente cuando llevan algunos años juntos, deciden adoptar. También hay homosexuales solteros que adoptan y otros que adoptan los hijos biológicos de anteriores relaciones de su pareja gay. Es difícil determinar cuántas parejas gays con hijos adoptivos existen en los Estados Unidos, señala Devon Brooks, profesor de trabajo social y especialista en bienestar infantil y adopción de la Universidad del Sur de California.
"No hay mecanismos para recolectar esta información en forma consistente", señala el profesor Brooks. "Yo estimo que un 10% de los casos de adopción son parejas gays. Otros opinan que alrededor de un 6% en todo el país".
En centros urbanos como Los Ángeles, donde además hay leyes liberales —en California se permite la adopción conjunta por personas del mismo sexo, la de homosexuales solteros y la del segundo padre o madre— hay más parejas del mismo sexo que tienen hijos adoptivos. Estas familias también suelen tomar un cariz multicultural, donde las razas y orígenes étnicos se mezclan sin problemas.
Es el caso de Ellyn y Lorraine, una pareja de lesbianas que hace poco menos de dos años adoptó a su primer hijo, un varón recién nacido, que iba a ser removido del cuidado de la madre y puesto en foster care. Hace un año recibieron a una bebita de 4 meses que era siendo víctima de abuso y aún están en el proceso de adoptarla.
Ellas, que como Rubén y Héctor, realizaron una adopción pública de niños en foster care, no pidieron ninguna raza o color en particular, pero la abundancia de niños latinos en el sistema del condado provocó que terminaran siendo una familia más multirracial de lo que ya eran. Los dos niños son de origen mexicano. Ellyn es afroamericana y Lorraine blanca de origen anglosajón: todo un arcoiris de colores. Viven en Ladera Heights, cerca de Culver City.
Esas diferencias no tienen mayor importancia para la pequeña familia.
"Al niño lo tomó de sorpresa cuando llegó la bebita a casa. Un día estaba durmiendo la siesta y la trabajadora social nos trajo a la nena, así que cuando se levantó tenía una hermanita", cuenta Ellyn. "Este fin de semana último los vi en la sala abrazados y pensé lo increíble de los lazos que se forman con la convivencia".
Ellyn ríe al decir que "irónicamente, somos una familia muy tradicional", ya que Lorraine dejó su trabajo en la compañía Paramount para dedicarse a ser mamá de tiempo completo. Y aunque Ellyn aún trabaja para mantener a la familia, afirma que "aunque duro, este de mamá es el mejor trabajo que he tenido jamás".
Ser madres ha ayudado a las dos mujeres, que se casaron durante el tiempo en que el matrimonio de parejas del mismo tiempo estuvo permitido en California (antes de que la Proposición 8 lo invalidara— a sentirse mucho más integradas con la comunidad que las rodea.
"En cierta forma abre la mente de las personas hacia nosotras, porque quizá no todo el mundo entiende nuestra relación, pero todo el mundo entiende lo que es ser padre o madre y nos han abierto los brazos…", cuenta Ellyn.
Aunque la adopción por parte de parejas gays se está extendiendo a todos los rincones del país —con excepción de un puñado de estados donde se prohíbe, el más radical Florida— no todo el mundo la ve con buenos ojos.
En algunos de los estados más pobres de Estados Unidos se encuentran las actitudes menos conducentes a la adopción gay. Missouri es uno de los estados de la unión donde las leyes son poco claras y aunque la adopción por parejas del mismo sexo no está prohibida, tampoco está expresamente permitida, como en California.
Cuando Valentín y Armen, una pareja residente de Echo Park y con 19 años de convivencia decidieron adoptar, lo hicieron en forma independiente: contrataron un abogado que les ayudó a buscar una madre que estuviera necesitando dar su hijo recién nacido en adopción. Y la hallaron en un pueblo del estado de Missouri.
Aunque protegidos por todo un proceso legal realizado de antemano, al llegar a recoger al niño encontraron algunos funcionarios locales renuentes a entregarles el bebé, hijo de una madre pobre, casi adolescente y que ya tenía un hijo.
Pero finalmente regresaron con Garo, un bebé que ahora tiene casi 5 meses y cuyos enormes ojos café y disposición feliz y tranquila han llenado de alegría la casa con vista al lago de Echo Park, recién remodelada pocos meses antes para recibir a su nuevo y esperado miembro.
El gran círculo de amigos de Valentín y Armen (el primero español, el segundo estadounidense de origen armenio), se ha volcado hacia el pequeño Garo, que ahora cuenta con dos padres y numerosas tías y tíos latinos, norteamericanos, japoneses y de otros orígenes.
La pareja optó por una adopción independiente "porque buscábamos empezar de cero, con un niño recién nacido y sin graves problemas" afirma Valentín, aunque durante los últimos meses del embarazo de la madre, Armen le hizo ver que el niño siempre podía nacer con algún problema.
"Yo se lo dije bien claro: el hijo ya es nuestro y salga como salga, lo vamos a criar", dice Armen quien afirma que durante el embarazo de la madre de Garo, a quien ayudaron económicamente para que pudiera tener la atención y alimentación adecuada, "ya iba sintiendo como mío a ese niño, antes de que viniera al mundo".
Ambos están de acuerdo en que, en algún tiempo, cuando Garo esté un poco más grande, adoptarán a otro niño, esta vez seguramente por medio del sistema público. "En parte porque queremos ayudar a un niño que lo necesite", dice Valentín. "Y también para que, en algunos años, cuando ya no estemos, Garo no se quede sin ningún tipo de familia".
Mayoría de estados permiten adopción gay y estudios revelan que los resultados son los mismos que con padres heterosexuales.