Antonieta Cádiz / antonieta.cadiz@laopinion.com
WASHINGTON, D.C.— Exactamente a las 10 de la mañana de hoy, la habitación 216 del edificio Hart del Senado será el sitio para uno de los acontecimientos históricos más importantes para la comunidad hispana de Estados Unidos: la primera audiencia de la puertorriqueña nominada a la Corte Suprema: Sonia Sotomayor.
Desde que el presidente Barack Obama anunció la candidatura de esta jueza, aquella mañana del 26 de mayo —mientras ella agradecía emocionada el apoyo incondicional de su familia—, la efervescencia en torno al proceso de confirmación ha ido en aumento.
Los elogios a Sotomayor no tardaron en llegar por parte de diferentes grupos hispanos, organizaciones de mujeres y fuerzas policiales, mientras los senadores y congresistas demócratas levantaban sus voces para alabar su trayectoria y capacidad.
En el lado republicano, en tanto, las críticas en cuanto a su activismo y falta de credenciales no tardaron en llegar, lo que fue coronado por la decisión de la Corte Suprema de revertir el polémico fallo del caso Ricci versus DeStefano, del Segundo Circuito de la Corte de Apelaciones, donde Sotomayor había participado.
La Casa Blanca, por otro lado, no ha dejado de empujar la nominación de la jueza hispana desde el primer día. Organizando conferencias con medios de comunicación, elaborando páginas web y destacando hasta el cansancio sus credenciales.
De hecho, en un último intento por apoyarla, el vicepresidente Joe Biden envió una carta a las listas de Organizing for America y del Comité Nacional Demócrata el viernes, donde llamó a respaldar la confirmación de Sotomayor a través de cartas a medios de comunicación y llamadas a senadores, entre otras cosas.
"Hay quienes están desesperados por realizar juegos políticos con la jueza nombrada por el presidente —y verán esto como su última y mejor oportunidad para hacerlo", escribió Biden.
Sin embargo, ahora, indiferente al apoyo o rechazo que despierta la jueza hispana, el día finalmente ha llegado. Ese momento en que el Comité Judicial del Senado, integrado por 19 miembros, abra las puertas de la sala 216 del edificio Hart.
Ahí estarán senadores, los 31 testigos convocados a la audiencia, entre los que figuran por el lado demócrata el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y por el lado republicano, Frank Ricci (demandante del caso Ricci), más dos representantes del Colegio de Abogados de Estados Unidos. Esto sin contar a los medios de comunicación y el público general.
Durante la sesión de hoy se realizarán los discursos de apertura, donde se espera que Sotomayor hable —por primera vez desde que fuera nominada— y argumente por qué ella es la persona apropiada para convertirse en jueza de la Corte Suprema. Asimismo, legisladores de ambos partidos realizarán declaraciones.
Fuentes cercanas al Capitolio dijeron a La Opinión que se espera que la sesión de hoy "sea relativamente breve", considerando que es un día netamente dedicado a los discursos.
Según los pronósticos, mañana martes y el miércoles se efectuarán las preguntas de los senadores de ambos partidos y posteriormente el jueves y viernes se realizarán los testimonios de los testigos llamados a declarar.
Fuentes al interior del Congreso aseguraron a La Opinión que "es probable que la votación del Comité Judicial se haga la próxima semana".
Varios expertos en Corte Suprema y Senado han coincidido en que la confirmación de Sotomayor no debiera enfrentar grandes obstáculos y que es probable que el proceso sea relativamente rápido.
Mientras, los deseos del público estadounidense parecen coincidir con estas predicciones. En una encuesta realizada por la firma Opinion Research para la cadena CNN, un 47% de los participantes dijo estar a favor de la confirmación de la jueza hispana y un 40% se manifestó estar en contra.
Un momento ciertamente histórico y por qué no decirlo; casi novelesco, si se considera que estamos hablando de una mujer de familia inmigrante, que creció sin padre en el Bronx y que ahora podría ocupar uno de las posiciones de mayor prestigio en Estados Unidos.
Antonieta Cádiz / antonieta.cadiz@laopinion.com
WASHINGTON, D.C.— Exactamente a las 10 de la mañana de hoy, la habitación 216 del edificio Hart del Senado será el sitio para uno de los acontecimientos históricos más importantes para la comunidad hispana de Estados Unidos: la primera audiencia de la puertorriqueña nominada a la Corte Suprema: Sonia Sotomayor.
Desde que el presidente Barack Obama anunció la candidatura de esta jueza, aquella mañana del 26 de mayo —mientras ella agradecía emocionada el apoyo incondicional de su familia—, la efervescencia en torno al proceso de confirmación ha ido en aumento.
Los elogios a Sotomayor no tardaron en llegar por parte de diferentes grupos hispanos, organizaciones de mujeres y fuerzas policiales, mientras los senadores y congresistas demócratas levantaban sus voces para alabar su trayectoria y capacidad.
En el lado republicano, en tanto, las críticas en cuanto a su activismo y falta de credenciales no tardaron en llegar, lo que fue coronado por la decisión de la Corte Suprema de revertir el polémico fallo del caso Ricci versus DeStefano, del Segundo Circuito de la Corte de Apelaciones, donde Sotomayor había participado.
La Casa Blanca, por otro lado, no ha dejado de empujar la nominación de la jueza hispana desde el primer día. Organizando conferencias con medios de comunicación, elaborando páginas web y destacando hasta el cansancio sus credenciales.
De hecho, en un último intento por apoyarla, el vicepresidente Joe Biden envió una carta a las listas de Organizing for America y del Comité Nacional Demócrata el viernes, donde llamó a respaldar la confirmación de Sotomayor a través de cartas a medios de comunicación y llamadas a senadores, entre otras cosas.