Carlos Aviles/ carlos.aviles@laopinion.com
El hijo de Graciela Román no tardó mucho en salir del Campo de Detención Juvenil Miller en Malibu, donde fue recluido por estar involucrado en pandillas, para regresar al sistema carcelario apenas un par de meses después.
Según Roman, César -su hijo- no encontró los programas o los servicios que le permitieran rehabilitarse.
El martes pasado, un panel de expertos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) expusoque existe una necesidad imperante de levantar la conciencia de que cinco de cada 10 jóvenes que ingresan al sistema carcelario juvenil a nivel nacional, eventualmente vuelven a formar parte del sistema.
"A mi hijo no le ayudaron para nada ahí, pero cuando llegó al Campo González la cosa fue diferente", expresó Román. "Ahora con el apoyo que le damos y lo que hicieron las autoridades, la cosa es diferente", agregó.
Román llegó a compartir esa experiencia al foro organizado por el Departamento de Bienestar Familiar (DSW) de UCLA para discutir el rol de las autoridades y que se tome en cuenta la experiencia de los padres y jóvenes involucrados en el problema de la encarcelación juvenil.
Según la DSW cada año 23 millones de jóvenes son encarcelados a nivel nacional 20 mil en el condado angelino.
Peor aún, un estudio de esta entidad subraya que nueve de cada 10 de esos jóvenes encarcelados son de minorías étnicas como latinos y afroamericanos provenientes de vecindarios con altos índices de pobreza como el sur centro de la ciudad, explica Laura Abrams, investigadora de Escuela de Asuntos Públicos.
De ahí la importancia de programas como el que desarrolla la Fundación New Vision en el Campo Gonzales, uno de los centros de detención juvenil y al que Román se refiere con tanto agradecimiento.
Según Fernando Montes, de New Vision, su programa, que brinda educación, preparación laboral y ayuda a padres, es el único de este tipo en los 18 centros de detención juveniles del condado.
"Sin ese programa la cosa ahí [en los campos de detención] es todo un desastre", confesó Lasalle Kimbrough, un joven de 18 años que salió hace un par de meses del campo González tras haber sido encarcelado por violar una restricción judicial. "En otros lugares la cosa no es así, imagínate poner a 120 jóvenes problemáticos juntos sin hacer nada, es solo peleas y peleas", agregó.
Stan Rickets, Supervisor del Departamento de Libertad Condicional, no pudo dar un número definido de programas en los centros de detención ni el número de jóvenes que reingresan a las cárceles del condado al ser entrevistado.
Sin embargo, estimaciones de la Fundacion New Vision, que administra el programa antes mencionado en el campo Gonzales, las estimaciones señalan que al menos seis de cada 10 jovenes que han sido encarcelados volverán a usar el sistema carcelario en Los Ángeles.
El concejal Tony Cárdenas resaltó también la necesidad de más programas o más efectivos para evitar este ciclo de encarcelamiento juvenil.
"Vamos a tener éxito cuando tengamos fondos para tener más programas y que sean programas que involucren a los padres", expresó. "Nosotros no somos los que debemos ir y decirles lo que necesitan sino nosotros escucharlos a ellos", agregó.
"Esto es una crisis, por eso debemos seguir trabajando" apuntó Abrams. "Las autoridades sólo se están enfocando en encarcelar a los jóvenes pero no se preguntan qué hay después, y eso es lo que debemos hacer", agregó.
Carlos Aviles/ carlos.aviles@laopinion.com
El hijo de Graciela Román no tardó mucho en salir del Campo de Detención Juvenil Miller en Malibu, donde fue recluido por estar involucrado en pandillas, para regresar al sistema carcelario apenas un par de meses después.
Según Roman, César -su hijo- no encontró los programas o los servicios que le permitieran rehabilitarse.
El martes pasado, un panel de expertos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) expusoque existe una necesidad imperante de levantar la conciencia de que cinco de cada 10 jóvenes que ingresan al sistema carcelario juvenil a nivel nacional, eventualmente vuelven a formar parte del sistema.
"A mi hijo no le ayudaron para nada ahí, pero cuando llegó al Campo González la cosa fue diferente", expresó Román. "Ahora con el apoyo que le damos y lo que hicieron las autoridades, la cosa es diferente", agregó.
Román llegó a compartir esa experiencia al foro organizado por el Departamento de Bienestar Familiar (DSW) de UCLA para discutir el rol de las autoridades y que se tome en cuenta la experiencia de los padres y jóvenes involucrados en el problema de la encarcelación juvenil.
Según la DSW cada año 23 millones de jóvenes son encarcelados a nivel nacional 20 mil en el condado angelino.
Peor aún, un estudio de esta entidad subraya que nueve de cada 10 de esos jóvenes encarcelados son de minorías étnicas como latinos y afroamericanos provenientes de vecindarios con altos índices de pobreza como el sur centro de la ciudad, explica Laura Abrams, investigadora de Escuela de Asuntos Públicos.
De ahí la importancia de programas como el que desarrolla la Fundación New Vision en el Campo Gonzales, uno de los centros de detención juvenil y al que Román se refiere con tanto agradecimiento.