Para el embajador, EEUU está enfocado en la revisión de los sistemas de salud y energía. [Foto: J. Emilio Flores/La Opinión]
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Isaías Alvarado/  isaias.alvarado@laopinion.com

Un par de millas separan a la Cámara Baja y al Senado, de la Embajada de México en Washington D.C. Para llegar a la Casa Blanca la distancia es aún menor. Desde esta perspectiva, el embajador Arturo Sarukhán acepta que existen pocas posibilidades de que una reforma migratoria sea aprobada en breve.

El diplomático reconoce que "el pavo no está listo", porque no hay claridad en los planteamientos de este proyecto de ley, ni alianzas para impulsarlo, ni suficientes votos en el Congreso.

Un cambio en el sistema migratorio no es la prioridad del principal socio comercial de México, subraya. Antes se debatirán reformas a los sistemas de salud y energético. El calendario en la capital del país no alcanzaría.

"Espero que durante el verano se pueda avanzar rápidamente para diseñar una ruta crítica, identificar los componentes que se pondrían sobre la mesa y abocarse a obtener, sobre todo, los votos republicanos en la Cámara de Representantes, que se necesitarían para obtener la aprobación en la Cámara Baja", comentó.

El responsable de la sede diplomática más importante del vecino país es claro al referirse al proyecto legislativo que sacaría de las sombras a 8 millones de mexicanos.

"Si no hay un componente de trabajadores temporales, de entrada, sectores moderados del Partido Republicano y la Cámara de Comercio de Estados Unidos no se sentarán en la mesa", advirtió.

La actual etapa, donde se teje una iniciativa que busca convencer a todos los actores, es la que identificó como la más complicada.

El gobierno de México, dijo el otrora cónsul en Nueva York (2003-2006), confía que durante la administración de Barack Obama se alcanzará una reforma que impulse el bienestar de ambas naciones.