Isaías Alvarado/ isaias.alvarado@laopinion.com
Un par de millas separan a la Cámara Baja y al Senado, de la Embajada de México en Washington D.C. Para llegar a la Casa Blanca la distancia es aún menor. Desde esta perspectiva, el embajador Arturo Sarukhán acepta que existen pocas posibilidades de que una reforma migratoria sea aprobada en breve.
El diplomático reconoce que "el pavo no está listo", porque no hay claridad en los planteamientos de este proyecto de ley, ni alianzas para impulsarlo, ni suficientes votos en el Congreso.
Un cambio en el sistema migratorio no es la prioridad del principal socio comercial de México, subraya. Antes se debatirán reformas a los sistemas de salud y energético. El calendario en la capital del país no alcanzaría.
"Espero que durante el verano se pueda avanzar rápidamente para diseñar una ruta crítica, identificar los componentes que se pondrían sobre la mesa y abocarse a obtener, sobre todo, los votos republicanos en la Cámara de Representantes, que se necesitarían para obtener la aprobación en la Cámara Baja", comentó.
El responsable de la sede diplomática más importante del vecino país es claro al referirse al proyecto legislativo que sacaría de las sombras a 8 millones de mexicanos.
"Si no hay un componente de trabajadores temporales, de entrada, sectores moderados del Partido Republicano y la Cámara de Comercio de Estados Unidos no se sentarán en la mesa", advirtió.
La actual etapa, donde se teje una iniciativa que busca convencer a todos los actores, es la que identificó como la más complicada.
El gobierno de México, dijo el otrora cónsul en Nueva York (2003-2006), confía que durante la administración de Barack Obama se alcanzará una reforma que impulse el bienestar de ambas naciones.
"Hay pocos temas como éste que van a incidir que EEUU y México sigamos creciendo, prosperando; pudiendo generar mejores empleos", mencionó.
En una reunión con la junta editorial de La Opinión, el embajador indicó que si una mayor vigilancia en la frontera mexicana es un sine qua non para que la reforma migratoria avance, el gobierno de Felipe Calderón lo aceptará. Sin embargo, hizo hincapié en que los inmigrantes ilegales no son una amenaza para la seguridad estadounidense.
Sarukhán realizó una breve gira de trabajo por esta ciudad, en la cual se reunió con el gobernador Arnold Schwarzenegger y el alcalde Antonio Villaraigosa; participó en dos foros de diálogo, y sostuvo encuentros con dirigentes y representantes de la industria cinematográfica.
El embajador negó que en México se sienta el regreso masivo de migrantes por la crisis económica, pero reconoció, citando cifras del Banco de México, que las remesas bajaron 7% en el primer cuatrimestre de 2009, en comparación con el año anterior.
Lo que la red consular mexicana ha observado, aclaró, han sido desplazamientos internos. "Se están yendo de estados donde se están perdiendo empleos a estados donde todavía hay oportunidades de trabajo; o porque salieron de Arizona o Virginia, que instrumentaron políticas antiinmigrantes", dijo.
Sarukhán dedicó la mitad de la entrevista a exponer los obstáculos y resultados en el combate al narcotráfico en aquel país, la necesidad de un plan regional con Centroamérica y del apoyo que han recibido del presidente Obama.
El año pasado la violencia de los carteles de la droga dejó la cifra récord de 5,600 muertos.
Entrelíneas, el embajador repite el discurso de Calderón de estar ganando la guerra al crimen organizado, pero con menos optimismo. "Es un proceso que va a tardar", señala en referencia a depurar los cuerpos policiacos, reducir el trasiego de droga y detener el flujo de armas de alto poder.
"Vamos a tener que desarrollar una visión integral regional para combatir las drogas, porque si no nuestro éxito va a significar el problema para otras naciones", dijo.
Por otro lado, indica que por lo menos se debe considerar un debate sobre la legalización de la droga en territorio azteca.
"Si el resultado de ese debate es que podamos demostrar que sí funciona o que no funciona, creo que nuestra sociedad y nuestra capacidad de confrontar este problema se fortalecerá", mencionó.
Propio de un diplomático, Sarakhán, quien dirige la sede en Washington D.C. desde 2006, mide cada palabra y defiende a capa y espada al gobierno que representa.
El Tratado de Libre Comercio (TLC), afirma, ha sido un éxito, y actualmente hay menos mexicanos en pobreza extrema.
Un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados expone lo contrario: que en los primeros 20 meses del gobierno calderonista la cifra de pobres creció de 14.4 millones a 19 millones de personas.
Para cerrar con broche de oro, el embajador asegura que el sistema bancario azteca es "mucho más sólido, regulado y fuerte" que el estadounidense.
Isaías Alvarado/ isaias.alvarado@laopinion.com
Un par de millas separan a la Cámara Baja y al Senado, de la Embajada de México en Washington D.C. Para llegar a la Casa Blanca la distancia es aún menor. Desde esta perspectiva, el embajador Arturo Sarukhán acepta que existen pocas posibilidades de que una reforma migratoria sea aprobada en breve.
El diplomático reconoce que "el pavo no está listo", porque no hay claridad en los planteamientos de este proyecto de ley, ni alianzas para impulsarlo, ni suficientes votos en el Congreso.
Un cambio en el sistema migratorio no es la prioridad del principal socio comercial de México, subraya. Antes se debatirán reformas a los sistemas de salud y energético. El calendario en la capital del país no alcanzaría.
"Espero que durante el verano se pueda avanzar rápidamente para diseñar una ruta crítica, identificar los componentes que se pondrían sobre la mesa y abocarse a obtener, sobre todo, los votos republicanos en la Cámara de Representantes, que se necesitarían para obtener la aprobación en la Cámara Baja", comentó.
El responsable de la sede diplomática más importante del vecino país es claro al referirse al proyecto legislativo que sacaría de las sombras a 8 millones de mexicanos.
"Si no hay un componente de trabajadores temporales, de entrada, sectores moderados del Partido Republicano y la Cámara de Comercio de Estados Unidos no se sentarán en la mesa", advirtió.
La actual etapa, donde se teje una iniciativa que busca convencer a todos los actores, es la que identificó como la más complicada.
El gobierno de México, dijo el otrora cónsul en Nueva York (2003-2006), confía que durante la administración de Barack Obama se alcanzará una reforma que impulse el bienestar de ambas naciones.