yolanda.arenales@laopinion.com
Una caja alargada con un colchón y un hueco de ventilación está lejos de lo que muchos consideran una solución digna al problema de la indigencia. Sin embargo, según Randy Walburger, quien durante los últimos nueve años ha estado colaborando con organizaciones de apoyo a desamparados, se trata de una alternativa mucho mejor a la de dormir a la intemperie.
"Es una solución concebida desde la óptica de los sin techo", dice Walburger, uno de los organizadores de la protesta que tuvo lugar ayer tarde ante el Ayuntamiento de Santa Mónica, una ciudad en la que se estima que más de 500 personas duermen en las calles cada noche.
Walburger, quien ha patentado estas casetas, inspirándose en el concepto de hotel-cápsula desarrollado en Japón, en el que los huéspedes disponen de poco más de un nicho en el que alojarse, pagando a cambio un precio módico, señala que jamás recibirá regalías por su invención, ni planea comercializarla.
"Es sólo una idea que surgió de mis propios miedos a ser indigente", comenta Walburger, quien a lo largo de su vida ha vivido en varios parques de casas móviles y sobrevive gracias a una pensión de discapacidad.
Anthony Johnson, uno de los pocos desamparados que a primeras horas de la tarde de ayer dormitaba en los jardines que rodean al Ayuntamiento de Santa Mónica, manifestaba sentimientos contradictorios frente a los módulos de alojamiento temporal.
"Me recuerdan a un ataúd, pero son una mejora respecto a las cajas de cartón en la que duermo a veces", dice Johnson, comentando que lleva varios meses a la intemperie debido a la imposibilidad de encontrar empleo.
La Oficina de Servicios a Desamparados de Los Ángeles (LAHSA) reportó a primeros de abril un aumento del 87% en el número de familias que utilizaron este año —respecto al pasado— el programa Albergue de Invierno, que opera desde diciembre hasta mediados de marzo, y un 4% de incremento en el nivel general de ocupación.
"Es decir, la proporción de familias ha aumentado considerablemente, aunque la cifra total de participantes en el programa se ha incrementado sólo moderadamente", comenta Rebecca Isaacs, directora ejecutiva de LAHSA, señalando que hasta dentro de unos meses no habrá datos definitivos sobre la evolución del desamparo en los últimos meses.
"A pesar de todo lo que se habla sobre el efecto de la crisis, no tenemos constancia de que el número de desamparados esté aumentando tanto como se dice", afirma Isaacs.
Sin embargo, para muchos, datos como los más de 13 millones de desempleados que existen actualmente en el país, los 32 millones de beneficiarios de estampillas de comida, o que los embargos hayan aumentado en un 45% en marzo 2009 respecto al mismo mes del año anterior, son indicios claros de que cada vez más gente está siendo empujada a una situación de desamparo.
¿Ayuda temporal o permanente?
Los datos del censo a 2007 (últimos disponibles) mostraban que cada noche 73 mil personas en el condado de Los Ángeles carecen de un sitio propio dónde alojarse. De ellas se estima que un 83% no acuden a albergues temporales, viéndose obligados a dormir en la calle.
"En la situación en la que estamos hay que concentrarse en dar albergue temporal, mucho menos costoso que las viviendas permanentes", opina Walburger, señalando como ejemplo un proyecto de vivienda permanente para desamparados en la calle 5 de Santa Mónica, que se inauguró recientemente.
"Es una inversión de 17 millones de dólares, que sólo ayuda a 46 personas", dice Walburger, enfatizando que con ese dinero hubieran podido dar alojamiento temporal a miles de desamparados.
Sin embargo, la prioridad de muchas de las iniciativas para combatir la indigencia sigue siendo la vivienda permanente.
"Es crucial que la gente esté el menor tiempo posible en situación de desamparo", comenta Molly Ryssman, directora de proyectos especiales de Skid Row Housing Trust, organización que ha promovido el proyecto de apartamentos Abbey, en la calle San Pedro de Los Ángeles, gracias al cual más de cien desamparados cuentan con casa propia desde mediados de abril pasado.
Ryssman comenta que aunque los alojamientos temporales son necesarios, concentrar demasiados recursos en los mismos puede contribuir a perpetuar la situación de desamparo.
"Disponiendo sólo de un sitio donde pasar la noche es mucho más difícil conseguir un trabajo, o incorporarse a una vida ‘normal’", razona Ryssman, señalando que la rapidez a la hora de proporcionar vivienda a quienes caen en una situación de desamparo es crucial.
Isaacs, por su parte, explica que en esa línea, la región de Los Ángeles recibirá 58 millones de dólares —de los que algo más de 29 serán para la ciudad del mismo nombre—, proveniente del llamado "estímulo económico", destinados tanto a prevenir la pérdida de vivienda como a ayudar a aquellos que ya están en situación de desamparo para que vuelvan tener vivienda rápidamente.
"El alojamiento permanente, aunque parezca más caro, es una solución muy eficiente a largo plazo", dice Isaacs.
El programa Albergue de Invierno de este año (entre diciembre y marzo) de LASHA, registró un aumento del 87% en el número de familias que recurrieron al mismo (siendo el total 620 frente a las 330 que usaron estos servicios en el invierno 2007-08)
La ocupación total del programa aumentó un 4%
73 mil personas carecen de vivienda en una noche determinada en el condado de Los Ángeles y 54 mil en la Ciudad de Los Ángeles
Un 83% de ellas no dispone de albergue temporal, debiendo dormir a la intemperie.
yolanda.arenales@laopinion.com
Una caja alargada con un colchón y un hueco de ventilación está lejos de lo que muchos consideran una solución digna al problema de la indigencia. Sin embargo, según Randy Walburger, quien durante los últimos nueve años ha estado colaborando con organizaciones de apoyo a desamparados, se trata de una alternativa mucho mejor a la de dormir a la intemperie.
"Es una solución concebida desde la óptica de los sin techo", dice Walburger, uno de los organizadores de la protesta que tuvo lugar ayer tarde ante el Ayuntamiento de Santa Mónica, una ciudad en la que se estima que más de 500 personas duermen en las calles cada noche.
Walburger, quien ha patentado estas casetas, inspirándose en el concepto de hotel-cápsula desarrollado en Japón, en el que los huéspedes disponen de poco más de un nicho en el que alojarse, pagando a cambio un precio módico, señala que jamás recibirá regalías por su invención, ni planea comercializarla.
"Es sólo una idea que surgió de mis propios miedos a ser indigente", comenta Walburger, quien a lo largo de su vida ha vivido en varios parques de casas móviles y sobrevive gracias a una pensión de discapacidad.
Anthony Johnson, uno de los pocos desamparados que a primeras horas de la tarde de ayer dormitaba en los jardines que rodean al Ayuntamiento de Santa Mónica, manifestaba sentimientos contradictorios frente a los módulos de alojamiento temporal.
"Me recuerdan a un ataúd, pero son una mejora respecto a las cajas de cartón en la que duermo a veces", dice Johnson, comentando que lleva varios meses a la intemperie debido a la imposibilidad de encontrar empleo.
La Oficina de Servicios a Desamparados de Los Ángeles (LAHSA) reportó a primeros de abril un aumento del 87% en el número de familias que utilizaron este año —respecto al pasado— el programa Albergue de Invierno, que opera desde diciembre hasta mediados de marzo, y un 4% de incremento en el nivel general de ocupación.