pilar.marrero@laopinion.com/ roger.lindo@laopinion.com
Le dieron una misión imposible: rescatar la economía. Y desde el primer día en la Presidencia, Barack Obama parece enfocado en mantener en pie el andamiaje económico del país, elogiado con entusiasmo por muchos —incluyendo en las encuestas—, criticado por quienes creen que le falta audacia o que tomó el rumbo equivocado.
"Tiene consejeros excelentes y parece aprender rápido", resume en un párrafo Mark Soskin, profesor de Economía en la Universidad de Central Florida, cuando se le pregunta por la gestión económica del Presidente hasta ahora.
Aunque la derecha y la izquierda critican su conducción, agrega, no toman en cuenta que la actual es una crisis histórica, que golpeó el país antes de que el gobierno pudiese regular el sector financiero.
"Básicamente Obama está atacando la recesión en varios frentes de una manera sin precedentes, con un gran esfuerzo hacia la banca, un plan de estímulo, programas para extender la ayuda al desempleo, entre otros", dijo.
Aparte del plan de estímulo económico y el rescate bancario, Obama trata de mantener a flote las compañías automotrices, socorrer a los propietarios al borde del embargo y estabilizar el mercado paralelo de créditos.
"Le pusieron un gran paquete en las manos, pero creo que ha sido previsor, ha tenido una actitud positiva, y su programa está resonando. Los bancos han empezado a relajarse un poco", aseguró David Lizárraga, presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos (HCC), trayendo a cuento el anuncio sobre la subida de refinanciamientos hipotecarios anunciada por Wells Fargo hace una semana.
El empresario hispano le otorgó varios puntos al Presidente por la reunión que ha sostenido con los presidentes de las compañías de tarjetas de crédito. "Esto me parece muy significativo, porque les ha dicho que no pueden tenerlo todo; el contribuyente está invirtiendo en sus bancos y además quieren cobrarle".
Nomis Prins, ex analista de Bear Stearns para Europa y autora del libro Jacked: How Conservatives are Picking Your Pocket (Cómo los conservadores le sacan la billetera del bolsillo) opina en cambio que Obama ha hecho muchas concesiones —sobre todo monetarias— a la gran banca, pero no ha sido muy eficiente para meter en cintura a los principales responsables de la hipercrisis económica que atraviesa el país.
"Cuando FDR [Frandklin D. Roosevelt] llegó a la Presidencia durante un trastorno igual de grave al que tenemos, mostró mucha más audacia de lo que hemos visto en este período con Obama", dijo Nomis.
Le da crédito al Presidente por las partidas para educación incluidas en el paquete de estímulo económico, la desviación de 75 mil millones de dólares —del fondo de rescate de la banca o TARP— para ayudar a los propietarios a evitar el embargo de sus casas y las extensiones decretadas a favor de las personas que reciben ayuda al desempleo.
"Hay una desproporción entre el dinero que le dieron a la banca, un billón [trillion] comparado con lo que se dio para evitar los embargos", según ella.
Otro tipo de crítica ofrece Lloyd Chapman, presidente de la Liga Americana de Pequeños Negocios (ASBL), quien levantó muchos cuestionamientos contra las políticas de la Administración Bush respecto a ese sector. Según Chapman, hasta ahora el gobierno de Obama ha faltado a todas las promesas hechas a la pequeña empresa durante su campaña.
Entre ellas, dice, la de asignar 5% de todos los contratos federales a firmas encabezadas por mujeres.
El empresario lamentó que Obama no se haya pronunciado después que el Pentágono anunció que planeaba cancelar su programa preferencial hacia los pequeños empresarios, y agregó que el programa de préstamos AA está en peligro de desaparecer sin que el Presidente levante un dedo.
"Hasta donde puedo ver, la Administración Obama le está dando continuidad a las mismas políticas de la Administración Bush hacia los pequeños negocios", afirmó.
Una de las primeras medidas tomadas por la Administración Obama tras su toma de posesión fue la presentación del paquete de estímulo, bautizado oficialmente Ley de Recuperación y Reinversión.
Han pasado poco más de dos meses desde su aprobación y es dificil medir cuál ha sido su efectividad, en parte por lo amplio de su alcance, señala Len Rushfield, profesor de finanzas de la Universidad Pepperdine.
Esos cien días, dice, no son suficientes para medir la efectividad del paquete de estímulo. Toma tiempo gastar 787 mil millones de dólares.
"La economía necesitaba por lo menos el doble de ese dinero y en menos tiempo", dijo Scott Lilly, analista del Center for American Progress, una organización liberal de Washington que suele ser pro Obama pero que, en este caso, ha sido crítica sobre el tamaño del paquete y del tipo de gasto.
"Además, muchos son proyectos a largo plazo de infraestructura y energía que tomará tiempo en verse reflejados en la economía".
Uno de los indicadores clave que la mayoría de los economistas espera para analizar si el país comienza a salir de la recesión, es precisamente el que más contribuyó a este declive económico: la crisis de las hipotecas y los embargos.
"No podremos comenzar a salir de la recesión hasta ver que los embargos comiencen a disminuir y que el inventario de propiedades a la venta no siga aumentando aceleradamente", dijo Douglas Holtz Eakin, presidente de DHE Consulting y ex asesor presidencial de presupuestos.
El más reciente reporte de hipotecas de Realty Trac, dado a conocer el 22 de abril, señala que el paso de los embargos se ha acelerado, sobre todo porque los bancos parecen estar abandonando la moratoria voluntaria que habían iniciado de acuerdo con el gobierno.
"Yo creo que habría que haber tomado una medida mucho más agresiva para ayudar a los dueños de vivienda", dijo Eakin, un conservador. Coincide en esto con liberales como Paul Krugman, el columnista de The New York Times que recibió este año el premio Nobel de Economía.
Economía: ha sido la prioridad de los primeros cien días y el gobierno de Obama ha ofrecido varias recetas: el plan de estímulo económico, la capitalización bancaria (TARP), un plan de vivienda, un programa para reactivar el crédito (TALF) y la recuperación para compañías automotrices. Por el momento cuenta con apoyo popular, aunque la izquierda asegura que se da demasiada ayuda a los bancos y Wall Street y poca a la gente común. Otros se preocupan del excesivo gasto y los déficit o del excesivo control del gobierno, por ejemplo, de los bancos.
Salud: aun no hay un plan concreto, aunque se están llevando a cabo reuniones regionales bien publicitadas para recabar apoyo y testimonios sobre la necesidad de un sistema universal de salud. Durante la campaña, Obama apoyó un plan en el que el gobierno ofrezca subsidios a un plan de salud que compita con los planes privados para forzar la reducción de costos y asegurar a todos. Los críticos afirman que será demasiado costoso y ‘socializará’ la medicina, racionando la salud y poniéndola en manos de burócratas.
Educación: dio un discurso ante la Cámara Hispana de Comercio en el que habló de la necesidad de invertir en educación, sobre todo iniciativas preescolares, el apoyo a maestros pero también pago ligado al mérito, reformas al calendario escolar y apoyo a escuelas charter. Se han escuchado pocas críticas.
Energía y medio ambiente: ha declarado que combatirá la dependencia de Estados Unidos en el petróleo y estimulará una economía ‘verde’ o medioambientalista. Los críticos han estado razonablemente silenciados en este tema, aunque han dicho que las proyecciones sobre ‘trabajos verdes’ son excesivas.
Inmigración: aun no hay un plan concreto, aunque la promesa fue presentar una reforma en el primer año. Obama apoya una reforma integral de inmigración, pero existen dudas de que pueda cumplir con la promesa del ‘timing’ debido a todo lo demás que hay en el tapete. Ha pedido que se revise política de redadas, y espera ‘reporte’ de la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, al respecto. Los críticos de la izquierda presionan para que Obama debe presente la reforma tan pronto sea posible.
Relaciones internacionales: el presidente se ha embarcado en una campaña de relaciones públicas para mejorar la imagen de Estados Unidos en todo el mundo. Sus recientes viajes al continente europeo y a la Cumbre de las Américas, su apretón de manos con Hugo Chávez y su apertura hacia Cuba reflejan una política internacional más realista y menos confrontativa. Sus críticos dicen que puede llegar a dar una imagen ‘blanda’ de EEUU.
pilar.marrero@laopinion.com/ roger.lindo@laopinion.com
Le dieron una misión imposible: rescatar la economía. Y desde el primer día en la Presidencia, Barack Obama parece enfocado en mantener en pie el andamiaje económico del país, elogiado con entusiasmo por muchos —incluyendo en las encuestas—, criticado por quienes creen que le falta audacia o que tomó el rumbo equivocado.
"Tiene consejeros excelentes y parece aprender rápido", resume en un párrafo Mark Soskin, profesor de Economía en la Universidad de Central Florida, cuando se le pregunta por la gestión económica del Presidente hasta ahora.
Aunque la derecha y la izquierda critican su conducción, agrega, no toman en cuenta que la actual es una crisis histórica, que golpeó el país antes de que el gobierno pudiese regular el sector financiero.
"Básicamente Obama está atacando la recesión en varios frentes de una manera sin precedentes, con un gran esfuerzo hacia la banca, un plan de estímulo, programas para extender la ayuda al desempleo, entre otros", dijo.
Aparte del plan de estímulo económico y el rescate bancario, Obama trata de mantener a flote las compañías automotrices, socorrer a los propietarios al borde del embargo y estabilizar el mercado paralelo de créditos.
"Le pusieron un gran paquete en las manos, pero creo que ha sido previsor, ha tenido una actitud positiva, y su programa está resonando. Los bancos han empezado a relajarse un poco", aseguró David Lizárraga, presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos (HCC), trayendo a cuento el anuncio sobre la subida de refinanciamientos hipotecarios anunciada por Wells Fargo hace una semana.
El empresario hispano le otorgó varios puntos al Presidente por la reunión que ha sostenido con los presidentes de las compañías de tarjetas de crédito. "Esto me parece muy significativo, porque les ha dicho que no pueden tenerlo todo; el contribuyente está invirtiendo en sus bancos y además quieren cobrarle".