El Presidente hablando ante la Cámara Hispana de Comercio. [Foto: AP]
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De pronto, todo se centró en América Latina. A más de uno dejó sorprendido la cadena de mensajes enviados por Barack Obama durante las últimas semanas con respecto a esta región: al parecer la etapa del "Big Brother", del Gran Hermano que veía a la región con superioridad y condescendencia, podría quedar atrás para dar paso a un Estados Unidos que reconozca que debe hablar con los países del sur de igual a igual.

"Los primeros pasos consisten en establecer comunicación, y eso es lo que ha hecho hasta ahora como ningún otro presidente lo había hecho desde la década de los sesenta; yo le doy crédito por haber ido a hablar [a la Cumbre de las Américas] no desde la postura del poder colonial, sino como un aliado", dijo sobre el asunto diario Louis DeSipio, presidente del Departamento de Estudios Chicano/Latinos en UC Irvine, quien estima que esa sola señal puede ser un viento de cambio para la relación por venir con toda la región.

Una de estas alianzas podría estar marcada por un cambio en la relación con México. Durante la visita de Obama a este país en días pasados, y durante las visitas previas realizadas por la secretaria de Estado Hillary Clinton, por la secretaria de Seguridad Interna Janet Napolitano, y por el procurador Eric Holder, el mensaje de la responsabilidad compartida en la guerra contra el narcotráfico fue reforzado constantemente.

"Me parece notable que al hablar del tema en México se haya reconocido la parte de responsabilidad que tiene Estados Unidos en cuanto a las armas y al flujo de dinero desde este país hacia México, a diferencia de los gobiernos anteriores que, cuando se trataba de drogas, la postura era que éstas venían de América Latina y Estados Unidos era un poco la víctima", comentó Mark Sawyer, director del Centro para el Estudio de la Raza, Etnias y Política de UCLA.