Eileen Truax / eileen.truax@laopinion.com
La visita del presidente Barack Obama a México, y su próxima participación en la Cumbre de las Américas, forma parte de una nueva era para las relaciones internacionales de Estados Unidos y ofrece al mandatario la oportunidad de reposicionar a su país en la escena mundial.
Quienes han observado durante años el desarrollo de la política exterior estadounidense reconocen que en esta primera etapa, con apenas 90 días de la nueva administración, muchas de las acciones realizadas por Obama tienen un carácter simbólico; pero al mismo tiempo consideran que es el momento para enviar las señales de un cambio de timón.
"Las actividades de los primeros viajes siempre son simbólicas, tienen como objetivo enviar un mensaje sobre cuál será la aproximación y el camino que seguirán las relaciones en los años por venir", comentó a La Opinión David Demarest, quien fungió como director de comunicaciones de la Casa Blanca durante la gestión de George Bush Sr.
"Creo que no veremos grandes cambios en materia de políticas, pero se empiezan a mandar señales; es un poco de lo que vimos durante la reciente visita del presidente a Europa", dijo. "Y normalmente en materia de política exterior los temas que atraen la atención del público estadounidense son aquellos en donde están involucradas nuestras tropas, como ocurre ahora con Irak y el Medio Oriente (…) pero en el caso de México, es evidente que el tema de la inmigración empieza a volver al discurso público después de un letargo tras el fracaso de la administración Bush para aprobar una reforma. Ahora regresa, no a la línea de fuego, pero sí se empieza a acercar".
Aunque la visita de Obama a Latinoamérica constituye un paso importante para la política exterior estadounidense, Jeanine Yutani, del Instituto de Política Unruh de la Universidad del Sur de California (USC), considera que este evento tiene más relevancia en ciertas regiones como Los Ángeles, por la cercanía con la frontera y por la cantidad de hispanos que viven en esta ciudad.
"Hay una serie de cosas ocurriendo particularmente en México, pero más que tener un impacto a nivel nacional, esta visita tiene impacto a nivel local", explicó. "No sé si en esta reunión pueda ocurrir algo relevante; creo que la tarea de Obama en este caso es demostrar que tiene la voluntad de hacer negociaciones y realizar acciones que beneficien a ambos países, aunque aún hay un largo camino por andar".
"En cambio, me parece que esta reunión tiene mucha importancia para los estados fronterizos", agregó Yutani. "Muchas de las soluciones para el problema migratorio se tienen que buscar a ese nivel, de manera local, en donde las cosas ocurren todos los días, donde la vida cotidiana lleva a miles de personas de un lado a otro de la frontera; por eso la relación no se puede entender si no se habla de inmigración".
Durante la reunión de hoy entre Obama y el presidente de México, Felipe Calderón, es posible que el tema finalmente se aborde. Sin embargo, todos los analistas coinciden en que el apoyo de Estados Unidos a México en materia de lucha contra el narcotráfico y violencia, será el tema que dominará la agenda.
"No va a haber resultados concretos de políticas públicas más allá de lo que se ha tratado en las visitas preliminares de la secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, o de las visitas de los procuradores", consideró Octavio Pescador, director del Centro de Aprendizaje Comunitario de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).
"Más allá habrá mensajes alentadores; incluso el gobierno mexicano mencionará algo sobre la mejoría de los indicadores en cuanto a desempleo y violencia por el narcotráfico, como lo ha dicho en los últimos días, para demostrar que la cooperación entre países en materia de seguridad y combate de las organizaciones criminales está empezando a dar resultados; pero nada más que eso nada va a pasar", consideró.
El académico recordó que hay otros dos temas fundamentales, sobre todo del interés de México, que son el citado acuerdo migratorio y el respeto a los acuerdos del Tratado de Libre Comercio (TLC) en materia de permisos para que los transportes mexicanos ingresen en territorio estadounidense.
"Pero aun así esas son las cosas secundarias. La parte sustantiva es la gran necesidad de respaldo que tiene Calderón, porque no ha recibido liquidez. El cambio de actitud del gobierno mexicano, de aceptar algunos términos que se podrían calificar como intervención en las agencias de inteligencia y seguridad por parte de Estados Unidos en la conducción de la administración de justicia y seguridad en México, se podía superar con la inyección de recursos de 1,400 millones de dólares acordados en la Iniciativa Mérida; pero el dinero no ha llegado", recordó.
Eileen Truax / eileen.truax@laopinion.com
La visita del presidente Barack Obama a México, y su próxima participación en la Cumbre de las Américas, forma parte de una nueva era para las relaciones internacionales de Estados Unidos y ofrece al mandatario la oportunidad de reposicionar a su país en la escena mundial.
Quienes han observado durante años el desarrollo de la política exterior estadounidense reconocen que en esta primera etapa, con apenas 90 días de la nueva administración, muchas de las acciones realizadas por Obama tienen un carácter simbólico; pero al mismo tiempo consideran que es el momento para enviar las señales de un cambio de timón.
"Las actividades de los primeros viajes siempre son simbólicas, tienen como objetivo enviar un mensaje sobre cuál será la aproximación y el camino que seguirán las relaciones en los años por venir", comentó a La Opinión David Demarest, quien fungió como director de comunicaciones de la Casa Blanca durante la gestión de George Bush Sr.
"Creo que no veremos grandes cambios en materia de políticas, pero se empiezan a mandar señales; es un poco de lo que vimos durante la reciente visita del presidente a Europa", dijo. "Y normalmente en materia de política exterior los temas que atraen la atención del público estadounidense son aquellos en donde están involucradas nuestras tropas, como ocurre ahora con Irak y el Medio Oriente (…) pero en el caso de México, es evidente que el tema de la inmigración empieza a volver al discurso público después de un letargo tras el fracaso de la administración Bush para aprobar una reforma. Ahora regresa, no a la línea de fuego, pero sí se empieza a acercar".