Con el 56% de los hospitales privados en cifras rojas y con otro hospital más que se une a la lista de los que se han declarado en bancarrota, el sistema hospitalario pareciera estar en la unidad de cuidados intensivos.
Esta semana el Hospital Pacifica, en Sun Valley, Valle de San Fernando, se unió a otros dos hospitales en el Condado de Los Angeles que se habían declarado anteriormente en bancarrota.
Según los documentos públicos entregados a la corte por Edward Green, representante legal del hospital, una combinación de costos elevados y bajos ingresos han hecho que esta institución privada busque protegerse de los deudores bajo la ley de quiebras bajo el capítulo once, que le permite seguir operando.
El nosocomio, que tiene 221 camas, pretende de esta manera cubrir su deuda de 50 millones de dólares y continuar operando.
Según la documentación entregada a la corte, el 60% de los pacientes del Hospital Pacifica son pobres con cobertura médica pública MediCal, y el 20% tienen Medicare, el seguro médico federal para ancianos e incapacitados.
Aunque Casey Fatch, director ejecutivo del Hospital Pacifica, no estuvo disponible para hablar con La Opinión sobre los planes de reorganización y los esfuerzos para mantenerlo abierto, había dicho a finales de octubre del año pasado que los recortes a MediCal y la cantidad cada vez mayor de personas sin seguro médico en la sala de emergencias, ha puesto al centro médico en aprietos económicos.
Fatch estimó que debido a los recortes en los pagos de MediCal, el hospital pierde 150,000 dólares mensuales, es decir, 1.35 millones de dólares al año.
Jim Lott, director de la Asociación de Hospitales del Sur de California, dijo que la situación económica del sistema hospitalario es tan grave que en los últimos seis años han cerrado 11 hospitales en Los Angeles.
"En el Valle de San Fernando hay dos camas de hospital por cada 200,000 habitantes. Esto es muy poco ya que a nivel nacional son 3.4 camas por el mismo número de personas. Esto significa que el acceso a cuidados de salud para las personas de bajos ingresos es aún más limitado que en otras partes", explicó Lott.
El Hospital Pacifica está ubicado en el noreste del Valle de San Fernando y atiende a una población mayoritariamente latina y de bajos ingresos.
Para Glenn Melnick, catedrático de la Universidad del Sur de California (USC) y experto en salud pública, si el Hospital Pacifica llega a cerrar significaría que el 80% de los pacientes que atiende bajo algún programa de ayuda pública, se verían obligados a desplazarse a otros hospitales del Valle de San Fernando.
"Si los otros hospitales de la zona tienen contrato con MediCal no habrá problema para que los acepten, pero si los otros centros médicos no tienen contratos, los pacientes tendrán que viajar a otras partes del Valle o del condado para obtener atención médica, lo cual es un inconveniente para gente sin vehículos o que necesitan atención inmediata", analizó Melnick.
En las próximas semanas, un juez de bancarrota atenderá el pedido de protección del Hospital Pacifica y tomará una decisión.