Los salvadoreños que viven en Estados Unidos no pueden votar desde el extranjero, pero podrían incidir en el resultado de los comicios presidenciales del domingo por la influencia que ejercen sobre sus familiares, que valoran su experiencia y el dinero que les envían.
"Potencialmente, las personas que envían remesas poseen un estatus privilegiado sobre quienes reciben las remesas, quienes podrían escuchar el mensaje político que sus familiares les quieran dar", opinó el sociólogo Gaspar Rivera-Salgado, profesor de temas migratorios y laborales en la Universidad de California en Los Ángeles.
"Valoramos lo que él nos envía, por el sacrificio que hizo para emigrar y conseguir trabajo allá", declaró por teléfono desde San Salvador Concepción Guerrrero, cuyo hijo Ricardo Ponce vive en Los Ángeles y le hace llegar unos 100 dólares al mes.
Guerrero, de 52 años, dijo que votará por el candidato izquierdista del FMLN, Mauricio Funes, porque quiere "un cambio". Aseguró que esa es una decisión propia, pero al mismo tiempo admitió que toma en cuenta las opiniones de su hijo, quien es militante del FMLN.
Esa es una dinámica bastante frecuente y se cree que el voto de una gran cantidad de personas estará influenciado por los "remeseros" que envían dinero desde Estados Unidos.
El Salvador recibió el año pasado 3.787 millones de dólares en remesas procedentes de Estados Unidos, de acuerdo con el Banco Central de Reserva de ese país. Ello representa el 17,1% del producto bruto interno.
La Oficina del Censo de Estados Unidos dice que hay 474.342 salvadoreños en el país, de los cuales 394.107 viven en Los Ángeles. Pero algunos expertos, como Carlos Hinojosa, administrador del programa de las Américas en la Fundación Internacional para Sistemas Electorales, afirman que el total de gente de El Salvador en Estados Unidos "llega a los 3,2 millones".
Tanto Funes, que asoma como favorito según las encuestas, como su principal rival, Rodrigo Avila, del partido oficialista Arena, han hecho campaña en Estados Unidos en busca de lo que sería un "voto bumerán".
"La política salvadoreña ha trascendido las fronteras del país", señaló Rivera-Salgado, quien es también investigador y director de proyectos del Centro Laboral de UCLA. "Es un reflejo de la diáspora de salvadoreños. Los candidatos vienen para decir que gobiernan no sólo para salvadoreños de allá sino también para los de la diáspora".
El Salvador ha sido un estrecho aliado de Estados Unidos y sectores de la derecha dicen que una victoria de la izquierda podría afectar sus relaciones con Washington. El FMLN ha tratado de despejar cualquier inquietud.
"La gente quiere cambio en Estados Unidos y quiere el cambio en El Salvador", puntualizó José Magín Parada, coordinador del FMLN en el sur de California.
La posible influencia de los salvadoreños de Estados Unidos en las elecciones es un fenómeno aparte, que probablemente no tenga paralelos en ningún otro país de Latinoamérica. Los candidatos a la presidencia de la región le prestan cada vez más importancia a las colonias en el exterior, especialmente las de Estados Unidos, pero ninguno le da tanto peso como los salvadoreños. Ni siquiera México, que tiene muchos más emigrados que El Salvador.
"No se puede comparar a El Salvador con México, que tiene unos 105 millones de habitantes y unos 12 millones aquí (alrededor de 11%), mientras que El Salvador tiene mucho más porcentualmente", destacó Rivera-Salgado. En México, las remesas representan aproximadamente el 2% del PIB, mientras que en El Salvador son el 17,1%, indicó el especialista.
Para atraer a los salvadoreños que envían remesas, la campaña del FMLN en Los Ángeles realizó actos, campañas telefónicas y regaló tarjetas para que los benefactores llamaran a sus seres queridos y les avisasen que habían enviado dinero, recomendándoles de paso que votasen por Funes.
El sector de Arena en Los Ángeles también realizó campañas de llamadas a inmigrantes salvadoreños, pero no enfocadas en las remesas, dijo un portavoz, Erick Muñoz.
"Nuestro enfoque no es sólo las personas que envían remesas sino todos los salvadoreños. Sería injusto enfocarnos sólo en ellos", apuntó Muñoz.
Ambas campañas dijeron que realizaron actividades similares en Washington D.C., segunda ciudad de mayor población salvadoreña (196.747 personas) en Estados Unidos después de Los Ángeles.