Joe Biden (izq.), vicepresidente de Estados Unidos, toma el juramento a Hilda Solís como secretaria del Trabajo, ante a su marido Sam Sayyad.[Foto: AP]
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Pilar Marrero/  pilar.marrero@laopinion.com

Como legisladora estatal y congresista, Hilda Solís siempre estuvo del lado de los trabajadores, logrando triunfos como el aumento del salario mínimo en California o la aprobación de una ley federal que proveyera fondos de entrenamiento para trabajos relacionados con el medio ambiente. Siempre ha estado claro que Solís estaba del lado de los trabajadores y los sindicatos.

Pero ahora que Solís no es una legisladora, sino secretaria del Departamento del Trabajo, su papel debe abarcar también las preocupaciones de creación de empleo, en particular en un momento de alto desempleo y extrema crisis económica, y en el que el sector empresarial está muy nervioso con la idea de una nueva ley que permitirá a los sindicatos organizar más fácilmente a los trabajadores.

"Si los sindicatos tienen éxito en organizar a más y más trabajadores, con la ayuda de la señora Solís, es probable que la recesión se haga más profunda y dure más, que si los sindicatos perdieran poder", señala en el sitio en la internet del Instituto Cabot de Relaciones Laborales, una empresa consultora destinada a asesorar corporaciones en materia de lucha antisindicatos.

Por su parte, los sindicatos esperarán mucho de Solís, que es posiblemente la secretaria del Trabajo más pro sindical y activista en la historia reciente del país.

La primera prioridad de los gremios será la aprobación del Proyecto de Ley de Libre Elección Sindical, que permitirá facilitar la sindicalización dentro de las empresas, un proyecto que Solís copatrocinó en el Congreso pero al que el sector empresarial se opone tajantemente.

Todo va a depender de la actitud que tenga el presidente Barack Obama, quien aunque recibió el enorme espaldarazo de los sindicatos y ha expresado su apoyo en favor de esta legislación —que también co patrocinó en el Senado—, también busca balancear los intereses de las corporaciones y sobre todo no limitar de ninguna manera la creación de empleos.