Teresa Escolona, de 54 años y residente de Boyle Heights, tenía mucha sed constantemente y perdía peso de forma inesperada. No sentía ningún dolor, pero su esposo notaba que algo no estaba bien.
"Yo no tengo seguro médico, no trabajo y lo que me preocupa es que no me alcanza el dinero para el gasto… Yo no me podía preocupar por mí, tenía muchas cosas más que me preocupaban", recuerda Teresa, quien fue diagnosticada con diabetes en la Clínica Monseñor Romero.
Según el último estudio del Centro de Investigación de Política de Salud en la Universidad de California Los Angeles (UCLA), las mujeres pobres tienen cuatro veces más posibilidades de tener problemas de salud y el doble de probabilidades de reportar condiciones de salud que limiten su actividad física.
El 41% de las mujeres en hogares con bajos ingresos no tienen seguro médico y el 19% reporta alguna condición física que limita una o más actividades físicas.
Las mujeres que viven en hogares abajo del 200% del nivel de pobreza federal también experimentan acceso inadecuado o más bajo nivel de atención médica que mujeres con ingresos mayores.
"Este estudio que se basa en datos del 2007, se centra en mujeres adultas entre 18 a 64 años de edad. Lo que hemos encontrado es que son muy vulnerables a los vaivenes económicos, por lo que creemos que estos datos pueden haber incrementado debido a la recesión", explicó Roberta Wyn, directora asociada del centro y coautora de la investigación.
Wyn agregó que las mujeres, por lo general, son quienes organizan el cuidado de la familia y muchas veces no les queda ni tiempo de cuidar de ellas mismas.
"Las mujeres, especialmente en los hogares pobres, son con frecuencia quienes mantienen la casa y sus salud es esencial para mantener el hogar a flote… mejorar el estado de salud de estas mujeres es una estrategia esencial para el estado durante momentos económicos difíciles", subrayó Wyn.
De acuerdo con el estudio, las mujeres de bajos ingresos —que son alrededor de cuatro millones en California— con problemas físicos tienen alguna enfermedad que les limita para caminar, subir gradas, levantar o cargar objetos y hasta pueden tener problemas para vestirse, bañarse o moverse en su casa.
Una mujer con bajos ingresos con más de cincuenta años de edad, tiene más posibilidades de padecer de diabetes, presión alta y enfermedades cardíacas, tres de cuatro enfermedades crónicas abordadas en el estudio.
La enfermera registrada Melinda Serrano, de la Clínica Romero, comenta que esto se observa a diario en esta clínica comunitaria que atiende principalmente a personas sin seguro médico de bajos ingresos e indigentes.
"Ellas no vienen por una consulta porque trabajan como domésticas y no tienen permiso de salir durante la semana o en algunos casos hasta peor, porque trabajan en fábricas y si pierden un día de trabajo, pierden de 20 a 40 dólares, que es todo el dinero que ganan en un día", explicó Serrano.
Serrano agregó que con frecuencia ve casos en los que las personas con diabetes acuden a la clínica cada seis meses, en lugar de cada tres meses como lo recomiendan los profesionales en salud.
"Ellas no tienen días de enfermedad, ni días feriados ni ningún incentivo que les permita dejar de trabajar un día cada tres meses. El problema es que si no se cuidan pueden enfermarse de gravedad y perder más días de trabajo", comenta Serrano.
Por su parte, Teresa sabe que tiene que cuidarse; de lo contrario, su condición empeorará y el problema de salud será aún mayor.
"La diabetes es una enfermedad que acaba con los latinos. Mi padre murió de diabetes y ahora yo tengo que controlarla… a una de mujer no le falta los problemas, siempre está una con los problemas de los hijos, del marido, de la casa y no pensamos en uno. Pero esto tiene que cambiar y yo estoy haciendo todo lo posible por controlarme la enfermedad", acotó Teresa.
El estudio concluye que a pesar de MediCal (el seguro de cobertura médica estatal para personas de bajos ingresos), cuatro de cada 10 mujeres con bajos ingresos no están aseguradas.