Cuatrocientos mil latinos perdieron sus casas a los bancos. (FOTO: Archivo /La Opinión)
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Si California hubiese contado con las protecciones que promete la creación de la Agencia de Protección Financiera del Consumidor (CFPA), un tema que está avanzando en el Congreso, probablemente no sería el estado donde se concentra el 25% de los procesos de embargo que están en marcha en el país.

"Lo que se espera es que alrededor de 400 mil hispanos pierdan sus casas este año", dijo ayer la directora del Concejo Nacional de La Raza (NCLR) durante una telconferencia nacional en apoyo a la creación de la CFPA. Esta ominosa realidad no se produjo por accidente, afirmó, sino que es producto de una debil fiscalización por parte del gobierno, algo que esa entidad estaría llamada a corregir.

El daño causado a los hispanos por el fiasco inmobiliario "es muy profundo", dijo Eric Stein, el subsecretario para asuntos del consumidor del Departamento del Tesoro.

"Casi la mitad de los préstamos, 46%, que fueron adquiridos en 2005 y 2006 en pleno desenfreno de las hipotecas chatarra, fueron para familias hispanas", añadió. Hasta entonces, agregó, nadie velaba por los consumidores y ninguna vigilaba la totalidad del espectro financiero. Los bancos, explicó entre otras cosas, podían escoger al encargado de supervisarlos, y al final, el resultado fue el colapso del sistema de préstamos.

De acuerdo con la Procuraduría de California, en este estado se concentra el 58% de las hipotecas ajustables (ARM) que se originaron entre 2004 y 2008 a dueños de casas del estado. Se espera que en los proximos cuatro años un millón de este tipo de hipotecas se reajusten, lo que resultará en pagos más altos para los dueños de casas y en más embargos.