Un tercio de los hogares en EEUU alberga armamento, según estudio. (FOTO: Archivo)
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Un pequeño de apenas tres años de edad encontró un arma de fuego en su casa y accidentalmente se disparó en el rostro rompiéndose las fosas nasales y parte de su cráneo en un accidente registrado este fin de semana. Y aunque el pequeño ayer se encontraba en condición estable tras varias cirugías, la peligrosa experiencia es solo un recordatorio más del peligro latente que representan las armas de fuego al alcance de los niños.

Esta experiencia aunada a recientes tragedias en Gardena y Bakersfield, así como los señalamientos de un estudio y las estadísticas oficiales de varias instituciones, señalan que el peligro parece pasar desapercibido por los mismos padres de familia que tienen armas dentro de sus casas.

Este último incidente ocurrió en Rialto, una ciudad a 53 millas al oeste de Los Ángeles, el sábado pasado cuando la abuela del menor llamó a las autoridades alrededor de las 10:40 de la mañana para reportar la tragedia ocurrida en la cuadra 1500 de la Avenida West Shamrock, según narró el sargento Richard Royce, del Departamento de Policía de Rialto.

Cuando los agentes llegaron al lugar, se encontraron al menor -que no fue identificado- con una simple herida de bala que había perforado sus fosas nasales y quebrado parte de su cráneo producto de una bala calibre 22.

El menor fue transportado de emergencia a un nosocomio, donde ayer se recuperaba satisfactoriamente tras varias cirugías en su rostro, mientras la Policía preparaba un reporte a la Fiscalía del condado de San Bernardino para posibles cargos de descuido infantil a los progenitores.

"Pudo haber sido peor. Cualquiera que tenga un arma debería de cuidarla apropiadamente", expresó Royce a este rotativo. "La gente debería de saber esto, es como sentido común. Toda persona debe tener su arma en un lugar que no esté al alcance de los niños", agregó.