El incremento del 32%, que equivale a más de 2,000 dólares anuales, en la colegiatura de los 10 campus universitarios del sistema de la Universidad de California (UC) generó malestar entre los cientos de estudiantes que ayer intentaron tomar el edificio donde se reunían los miembros de la Junta de Regentes; al fracasar en su intento, trataron de bloquear todas las salidas de dicho edificio y del parqueo.
Decenas de estudiantes de los distintos campus universitarios llegaron desde el pasado jueves a la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) para unirse a los cientos de estudiantes de este campus que pretendían lograr que los regentes de UC cambiaran su decisión de incrementar la colegiatura.
Pero las protestas no pudieron evitar que los regentes procuraran cerrar el hoyo fiscal de 500 millones de dólares subiendo la colegiatura promedio de 9,000 dólares a un poco más de 10,100 dólares.
Mark Yudof, regente del sistema UC, aseveró que la junta no tenía otra opción, agregando que seguramente tendrán que acudir a otras formas para terminar de cerrar el déficit fiscal.
"Es una decisión dolorosa", aseveró durante la reunión de la Junta de Regentes, la cual fue interrumpida para desalojar a los estudiantes que estaban en la lista oficial de personas que expondrían sus opiniones durante el segmento de comentarios públicos.
Decenas de policías de la Universidad de California, vistiendo trajes antimotines —con garrotes, máscaras transparentes para proteger la cara, con acceso a gases pimienta y con actitud rígida— se encargaron de evacuar a todos los estudiantes del edificio y evitaron que otras personas ingresaran a la reunión y a las instalaciones donde se realizaba la sesión.
Pasado el mediodía, cuando la reunión finalizó con la aprobación de la impopular medida, los regentes no podían salir del edificio porque los estudiantes habían bloqueado todas las salidas, no sólo del edificio, sino también de los estacionamientos.
"Ellos [los regentes] deben darse cuenta de que están afectando a los estudiantes, principalmente a los de bajos ingresos como yo. Tengo dos trabajos, recibo ayuda financiera y también he tenido que sacar préstamos para poder estudiar. Es un sacrificio muy grande… ahora no sé cómo voy a poder pagar dos mil dólares más", dijo Erica González, una estudiante de 18 años de la Universidad de California San Diego (UCSD).
Otra estudiante de la Universidad de California Irvine, Sandra Flores, dijo por su parte que lamenta la decisión que pondría en peligro su educación y la de miles de estudiantes de pocos recursos económicos como ella.
La protesta se prolongó todo el día con consignas como "¡Luchando por justicia y por educación!" y "¡Nosotros somos la universidad!". En varias ocasiones se registraron encuentros físicos fuertes entre los estudiantes y los policías, mientras los agentes intentaban sacar a los regentes de las instalaciones de UCLA.
En una ocasión, cuando la Policía de Caminos de California (CHP) logró meter a dos regentes a un microbús, los estudiantes se sentaron frente al vehículo para impedir su partida. Cuando la policía de UC estaba a punto de arrestar a los manifestantes, los regentes se bajaron del vehículo y decidieron abandonar caminando el sitio de la protesta .
En ese pequeño instante, los estudiantes clamaron victoria. Pero las protestas y los encuentros con la policía continuaron en otros puntos del campus.
Los estudiantes, sentados en la salida del estacionamiento que corresponde al edificio Covel Commons, fueron desalojados a empujones y con la utilización de spray de gas pimienta.
Aunque los policías dijeron que arrestarían a las personas que no se levantaran, cuando llegó la hora de actuar optaron por la intimidación y los empujones. No arrestaron a nadie.
Al finalizar la tarde, los estudiantes que protestaban estaban cansado, frustrados y algunos golpeados. No lograron cambiar la opinión de los regentes. No lograron que los arrestaran como forma de protesta civil y la vida estudiantil para el resto de los miles de estudiantes de UCLA continuó, tras la jornada de protestas.