[Fotos: Ciro Cesar /La Opinión]
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Cientos de flores, misas conmemorativas, visitas al camposanto, lágrimas, recuerdos, pan dulce tradicional, altares con fotos, y hasta una obra de teatro que arrancó cientos de risas, fue parte de lo que dejó ayer el Día de los Muertos en miles de latinos que celebraron esta tradición en Los Ángeles.

Como cada año, muchos muertos volvieron a la vida en la mente de aquellos que celebraron así esta legendaria costumbre de México y de otros países latinoamericanos que se realiza en conexión con la festividad católica de El día de Todos los Santos y El día de Todas las Almas que se celebran el 1 y 2 de noviembre, respectivamente.

Varias actividades alrededor de la ciudad conmemoraron esta fecha que se remonta hasta la época precolombina.

En la Placita Olvera por ejemplo, cientos de personas se congregaron para contemplar la media decena de altares ceremoniales que se desplegaron en esta localidad, escuchar a los mariachis y sobre todo reír a carcajadas con los "Jijos de su Pelona", una obra teatral realizada en plena calle por el Teatro Tatalejos.

Varios actores vestidos de calaveras recrearon a Pancho Villa y a Emiliano Zapata, quienes entre bromas y parodias, hicieron ver a la Muerte como algo divertido y cómico.

Las "calacas" recorrieron la plaza con sus disfraces, arrancando sonrisas entre los grandes pero también lagrimas entre los pequeños como Laurita Sandoval, que a sus cinco años no entendió que la muerte que tocó su brazo era solo un personaje ficticio.

"Ya me la asustó este desgraciado", refirió entre risas su madre Josefa mientras se llevaba a Laurita a su hombro. "A ver ahora a qué horas le pasa el llanto", agregó dándole palmaditas en su espalda.