La secundaria Jefferson, con una matrícula sobre los 2,000 estudiantes y con un gran porcentaje de deserción escolar, es uno de los planteles que funcionará bajo nuevo formato en el 2010. (FOTO: Ciro Cesar/La Opinión)
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El primer paso ya se ha completado, pero todavía falta mucho hasta saber cómo y quiénes regirán los nuevos modelos de escuelas del programa de Libre Elección impulsado por el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).

Ayer, cuando terminó el plazo para la presentación de notificaciones previas –letters of intend- sobre nuevas formas de administrar las 30 escuelas (12 existentes y 18 nuevas) que el próximo curso funcionarán bajo un esquema diferente, la polémica se hizo evidente en escuelas como la secundaria Jefferson, en el vecindario de Alameda Central.

Una de las más notables en el proceso de cambio por registrar la mayor tasa de deserción del distrito, esta secundaria recibió propuestas tan diversas como la de Partnership for Los Angeles Schools, la organización no lucrativa que supervisa el alcalde Antonio Villaraigosa, y la del Sindicato de Maestros de Los Ángeles (UTLA).

Tanto el alcalde como la cúpula directiva del sindicato organizaron conferencias de prensa en la mañana de ayer enfatizando sus planes de competir ante las nuevas oportunidades que Libre Elección ofrece.

En opinión de muchos, esto muestra que lo que está en juego es más que el futuro de las escuelas.

Mientras que UTLA criticó que los políticos utilicen la educación para asegurar el futuro de sus carreras, otros opinan que el sindicato está protegiendo sus propios intereses más que el de los estudiantes.

"A muchos miembros de la comunidad nos sorprende que los sindicatos no estén respondiendo ágilmente a la aprobación de más escuelas pilotos", dice María Brenes, directora de La Lucha del Pueblo.

Brenes señala que a muchos padres de las escuelas más desfavorecidas les importa la protección laboral de los maestros, y por eso no entienden, que UTLA no haya ampliado todavía el cupo de 10 escuelas pilotos que accedió a autorizar en el pasado.