El primer paso ya se ha completado, pero todavía falta mucho hasta saber cómo y quiénes regirán los nuevos modelos de escuelas del programa de Libre Elección impulsado por el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).
Ayer, cuando terminó el plazo para la presentación de notificaciones previas –letters of intend- sobre nuevas formas de administrar las 30 escuelas (12 existentes y 18 nuevas) que el próximo curso funcionarán bajo un esquema diferente, la polémica se hizo evidente en escuelas como la secundaria Jefferson, en el vecindario de Alameda Central.
Una de las más notables en el proceso de cambio por registrar la mayor tasa de deserción del distrito, esta secundaria recibió propuestas tan diversas como la de Partnership for Los Angeles Schools, la organización no lucrativa que supervisa el alcalde Antonio Villaraigosa, y la del Sindicato de Maestros de Los Ángeles (UTLA).
Tanto el alcalde como la cúpula directiva del sindicato organizaron conferencias de prensa en la mañana de ayer enfatizando sus planes de competir ante las nuevas oportunidades que Libre Elección ofrece.
En opinión de muchos, esto muestra que lo que está en juego es más que el futuro de las escuelas.
Mientras que UTLA criticó que los políticos utilicen la educación para asegurar el futuro de sus carreras, otros opinan que el sindicato está protegiendo sus propios intereses más que el de los estudiantes.
"A muchos miembros de la comunidad nos sorprende que los sindicatos no estén respondiendo ágilmente a la aprobación de más escuelas pilotos", dice María Brenes, directora de La Lucha del Pueblo.
Brenes señala que a muchos padres de las escuelas más desfavorecidas les importa la protección laboral de los maestros, y por eso no entienden, que UTLA no haya ampliado todavía el cupo de 10 escuelas pilotos que accedió a autorizar en el pasado.
"Si no son pilotos se convertirán en chárters, en las que normalmente no hay personal sindicalizado", dice Brenes.
La lista definitiva de notificación de propuestas no se conocerá hasta hoy. A pesar de que durante la mañana de ayer se publicó una lista preliminar en la página de LAUSD, la misma se eliminó posteriormente, "para evitar imprecisiones" según informaba Gayle Pollard-Terry, vocera de LAUSD.
En el listado preliminar había frecuentes notificaciones de propuestas múltiples, entre las que abundaban las de UTLA.
"Creemos que para cada escuela existe al menos una notificación de propuesta en la que ha colaborado UTLA", decía Joshua Pechthalt, vicepresidente de UTLA, comentando que algunas de ellas se presentaron bajo el nombre de la organización comunitaria con la que el sindicato cooperó para desarrollarla.
A pesar de que la opción Libre Elección ha impulsado las esperanzas de muchos de aliviar algunos de los graves problemas que acosan a LAUSD, los resultados inicialmente obtenidos por las escuelas supervisadas por el alcalde Villaraigosa –actualmente 12, con y 18 mil estudiantes- muestran un panorama mixto.
Los resultados en 2008, registraban por un lado progreso en algunas escuelas como 99th Street Elementary, pero también bajadas de puntuación los exámenes estatales en otras, como Markham Middle School in Watts.
Jack Jennings, presidente del Centro de Política de Educación (CEP), señala que numerosos estudios a lo largo del tiempo tienden a consolidar la idea de que las escuelas chárters no registran mejores resultados.
"Es cierto que hay algunas muy buenas. Pero también otras bastante malas, al igual que ocurre en los distritos públicos", dice Jennings, señalando que por mucho que se cambie el modo de operar es difícil erradicar los muchos problemas a los que se enfrentan determinados vecindarios y distritos escolares.
Sin embargo, el experto señala que reducir el número de estudiantes –uno de los objetivos del programa Libre Elección - sí suele tener un efecto directo en la calidad de la enseñanza.