Un enorme edificio de color amarillo resalta en Boyle Heights. Su moderno diseño contrasta en ese vecindario habitado por familias hispanas de bajos recursos.
Adentro, un grupo de alumnos expone a su maestra pequeños altares con motivo del Día de Muertos. "Viva el español", se lee en una pared. El salón huele a nuevo. De fondo, desde un enorme ventanal, se observan los edificios del centro de Los Ángeles.
De pronto, la clase es interrumpida por un hombre de saco y sonrisa amplia, a quien reconocen inmediatamente. Se trata del boxeador retirado Oscar de la Hoya. Lo sigue una turba de camarógrafos y reporteros gráficos. Desde una banqueta la gente lo confirma a gritos: "¡Oscar! ¡Oscar!".
Ayer, el también promotor, cantante y ex medallista olímpico visitó la escuela secundaria que construyó donando las instalaciones de su antiguo gimnasio y $4.5 millones.
"¿Y qué tal la escuela? ¿Les gusta?", preguntó De la Hoya a los estudiantes. "Sí", contestaron al unísino, sonrojados por la presencia de las cámaras.
"Estoy muy orgulloso de ustedes, ahora son un gran ejemplo. Hay que demostrar que sí se puede", expresó el ex campeón mundial.
La escuela "Oscar de la Hoya Ánimo Charter High School" abarca 51,200 pies cuadrados, e incluye 25 salones, dos centros para computadoras, cuatro laboratorios de ciencia, un estacionamiento techado y un gimnasio de boxeo..
La institución opera bajo el sistema de escuelas charter llamado Green Dot, que reduce el número de alumnos en cada aula. Se prevé que tenga una matrícula de 550 alumnos de los grados 9 al 11.
En los últimos tres años han egresado 322 estudiantes y 72% fueron aceptados en universidades. Se encuentra en la posición 53 entre las 100 mejores escuelas secundarias del país, según U.S. News. Su principal logro es que tiene un promedio de asistencia de 96%.









