La adaptación a la escuela empieza con el nuevo idioma. (FOTO: Archivo/La Opinión)
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Por más que resulte obvio que dominar el inglés tiene una clara incidencia en los resultados académicos, hasta ahora existían pocos datos sobre los efectos de la integración idiomática de los escolares.

Un estudio de Tomás Rivera Policy Institute (TRPI) publicado hoy —titulado ¿Qué pasa? ¿Están los estudiantes de ELL aprendiendo inglés por demasiado tiempo?— revela aspectos que podrían resultar cruciales para mejorar las oportunidades académicas de los niños cuya primera lengua no es el inglés.

El informe, que analiza la totalidad de los archivos oficiales sobre los 28,714 escolares de sexto grado que había en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), en 1999, subraya la importancia de que los estudiantes consigan salir de la clasificación de "aprendices de inglés" —lo que en la jerga académica responde a las siglas ELL (English Language Learners) antes de terminar su ciclo de escuela intermedia.

"Un 30% de los chicos que estaban en el grupo de aprendizaje de inglés desde el primer grado no había salido de esa clasificación al final del octavo", dice Harry Pachón, presidente de TRPI y profesor de políticas públicas en USC.

Pachón destaca que ocho años es demasiado tiempo para mantener a los chicos bajo la etiqueta de "ELL", algo que según el estudio se vuelve claramente en contra de los mismos.

Por ejemplo, las posibilidades de fracaso escolar en el noveno año —que resulta crítico para efectos de éxito en la secundaria— se reducen a la mitad entre los estudiantes que dejaron de ser ELL, que entre aquellos que continúan en dicho grupo más allá del octavo grado.

El informe, que considera los resultados conseguidos por los estudiantes en las pruebas estatales en los años subsiguientes, señala que incluso aquellos que son reclasificados en el octavo grado se sitúan después a un nivel equivalente al que hicieron con anterioridad.