Mientras continúa el incremento de hospitalizaciones y muertes relacionadas con el virus de influenza H1N1, cientos de residentes del condado de Los Ángeles acuden masivamente a los diferentes centros de vacunación que se han instalado en parques, para evitar convertirse en una estadística más.
Algunos centros de vacunación como el ubicado en el Harvard Park Recreation Center, en el sur de Los Ángeles, tenían a personas esperando desde las cinco de la mañana, a pesar que en la mayoría de los casos, no se empezó a vacunar hasta a las 9:00 a.m.
"Cuando comenzamos había ya entre 200 a 300 personas esperando", comentó Laura D., una de las enfermeras del Departamento de Salud Pública de Los Ángeles, quien en los primeros tres días de vacunación ha estado en diferentes puntos del condado.
"Las personas han sido muy pacientes, acatan las instrucciones y responden a todas las preguntas con claridad. Esto nos ayuda a hacer nuestro trabajo", dijo la enfermera .
Familias enteras y familiares extendidos acuden a los centros de vacunación, tal como lo pidió el pasado viernes, el director de Salud Pública del condado, Dr. Fielding.
Antonio Ortiz, de 65 años de edad, y Victoria Rodríguez, de 66 años, fueron ayer por la mañana al centro del Harvard Park, con su hija María Isabel Ortiz, su esposo Carlos Morales y los cuatro menores de la pareja.
"Todos venimos porque no nos queremos enfermar. Mi esposa y yo tenemos diabetes, mi nieta tiene asma y hay otros niños pequeños en la casa que pueden enfermarse, y esto es lo que queremos evitar, que suceda alguna tragedia", manifestó don Antonio, mientras su nieta Janet, de 16 años, llenaba la solicitud.
Janet padece de asma, por lo que teme que al enfermarse termine en el hospital o en alguna situación peor.
"Tengo un poco de miedo del piquete de la vacuna, pero le temo más a la enfermedad. El dolor de la vacuna me pasará en unos minutos, pero si me enfermo de la nueva gripe puedo pasar muchos días enferma", dijo Janet muy sonriente.
A esta familia de ocho personas (los abuelos, los padres y cuatro menores), que llegó a las 10:00 a.m., le tomó poco más de media hora vacunarse.
El primer paso es llenar una solicitud de dos páginas, en la que se registran los datos personales de la persona y se contestan breves preguntas sobre el historial de salud del paciente, como si tiene alguna condición médica de largo plazo tal como enfermedad cardíaca, pulmonar, asma, diabetes o cirrosis.
"La solicitud es fácil de llenar, sólo hay que fijarse bien en las preguntas", dijo María Isabel, madre de Janet, mientras termina con la solicitud de uno de sus hijos.
Posteriormente, se entrega la información a una de las personas que se encuentran en la puerta del centro de vacunación. El empleado del condado revisa la solicitud para asegurarse que se han respondido todas las preguntas y lo transfiere con otra persona que vuelve a revisar la solicitud y hace preguntas como: "¿Tiene fiebre ahora o la tuvo en las últimas 24 horas?"
Este trabajador lo transfiere con una enfermera que termina de llenar espacios reservados en la solicitud y aplica la vacuna. A los niños saludables los vacunan con el spray nasal y para las personas con algún problema crónico se utiliza la versión inyectable de la vacuna.
"La vacunación fue muy rápida. Yo creía que iba a estar más tiempo esperando a que me atendieran, pero apenas me revisaron la solicitud me pasaron con la enfermera y terminó la espera. Ahora me siento bien porque sé que hice algo bueno para mí y para mi familia", agregó don Antonio. "Ahora sólo me tengo que cuidar de la diabetes".
Una hora más tarde, en otro punto del condado, en el parque Chevy Chase, la familia de José y Susuna Barrientos, llenaban las solicitudes.
"Me dijeron que [la vacunación] iba a ser rápida... y que las vacunas eran gratis… nos vinimos todos. Mi esposa ya llenó las solicitudes y hasta me van a vacunar a mí", dijo José, un residente de Los Ángeles.
Quince minutos más tarde la familia ya estaba vacunada.
La persona que revisaba las solicitudes en la entrada del centro dijo que aunque hay grupos de prioridad, la política del condado es, en la medida de lo posible, vacunar a todos los miembros de una familia a la misma vez.
Aunque se estima que a finales de noviembre habrá suficientes vacunas para todos los residentes que deseen inocularse; el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) del Centro de Control de Enfermedades (CDC) ha recomendado que ciertos grupos de la población sean los primeros en recibir la vacuna contra la influenza H1N1.
Estos grupos prioritarios incluyen a mujeres embarazadas, personas que conviven o cuidan niños menores de 6 meses de edad, personal de servicios médicos de emergencia y de atención médica, aquellos entre las edades de 6 meses y 24 años, y personas de entre 25 y 64 años de edad que padecen de alguna enfermedad crónica.
El CDC asegura que la vacuna en contra del nuevo virus tiene un perfil de seguridad similar a la vacuna contra la influenza estacional que es utilizada cada año por miles de estadounidenses.