Los dispensarios abundan en el condado de Los Ángeles, y tras la próxima reglamentación de la ciudad, muchos de ellos tal vez no califiquen. (FOTO: AP)
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La compra de marihuana siempre se ha relacionado con algo sórdido, un mundo underground y prohibido, pero hoy, en muchas calles de Los Ángeles, Beverly Hills, West Hollywood, Hollywood, Montebello y otros rincones del sur de California hay dispensarios del producto como medicina que no tienen nada que ver con esa imagen.

Una mañana soleada de esta semana La Opinión visitó uno de esos dispensarios. Está en pleno Robert- son Blvd. y no es el único en esa arteria vial tan céntrica del oeste de la ciudad: hay por lo menos cuatro en pocas cuadras a la redonda.

Temple 420 pertenece a Craig Rubin, quien es mejor conocido como el dueño de un dispensario de marihuana en la serie televisiva Weeds, de Showtime. En la vida real, Rubin es pastor de una iglesia en Pasadena y dueño de este dispensario.

El lugar tiene el aspecto de una clínica, o más bien el consultorio de un sicólogo: paredes blancas, colores suaves; a la derecha, un cómodo sofá, al lado una palmera, enfrente una mesa con tapa transparente por la que se puede ver el muestrario de los diferentes tipos de marihuana: Purple Passion, Euphoria, Blue Dream. Hay por lo menos una veintena de diferentes tipos en el display.

Al otro lado del local, un ordenado mostrador contiene información, revistas y panfletos, papel para enrollar los cigarros y dentro de una vitrina de vidrio una diversa cantidad de pipas de agua de diversos tamaños y colores.

Hay versículos de la Biblia pintados con verde en las paredes y una biblia en hebreo sobre el display de pipas para fumar la hierba.