El superintendente del Distrito Escolar es posiblemente la última persona que un joven que ha decidido faltar a clase espera encontrarse en el propio salón de su casa.
Sin embargo, esa es la sorpresa que se llevaron ayer algunos de los padres y estudiantes que residen en las proximidades de John C. Fremont High School, al descubrir que quien tocaba al timbre de su puerta era el propio Ramón Cortines, jefe supremo del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).
"Voy a visitar 10 hogares y hay otros 150 miembros de la plantilla del distrito yendo de casa en casa para intentar que vuelvan a las aulas los chicos que han abandonado su educación", decía Cortines ayer a primeras horas de la mañana, cuando se disponía a iniciar su recorrido entre las calles 74 y San Pedro, de Los Ángeles.
Las visitas, decía Cortines, son para informar y animar, no para poner a nadie en una situación molesta, comenta el superintendente, recordando que existe una moratoria del Departamento de Policía del Distrito de Los Ángeles (LASPD), con el compromiso de no amonestar a nadie durante el lunes y martes de esta semana por no asistir a clase.
Con 4,500 estudiantes la secundaria Fremont es una de las más grandes del país, pero desafortunadamente su tasa de abandono es también elevada.
Sin embargo, el 34.2% de estudiantes que no terminó sus estudios durante el pasado curso supone un notable avance respecto a la tasa del 44.3% del año anterior.
"Tenemos un equipo de prevención del abandono, así como de recuperación de estudiantes, que está consiguiendo grandes logros", decía Marquis Jones, consejero de la escuela que lidera dichos departamentos.
El día empezó bien para la escuela que pocos minutos después de las 7:35 de la mañana, el horario habitual de comienzo de las clases, contaba ya con el regreso de un estudiante que había decidido reincorporarse a sus estudios tras conocer a través de otros chicos sobre la campaña de recuperación.
"Muchas veces son unos estudiantes los que animan a otros", decía Jones, señalando que, por eso, la escuela está poniendo en marcha este año un equipo multidisciplinar que incluye maestros, padres y alumnos, para encarar la prevención del abandono escolar.
Jones señala que a la vez que la cifra de abandono baja, el porcentaje de graduados cada año sube. En el último curso fue de un 68%, frente al 53.7% del año académico 2006-07.
Francisco Vásquez es uno de los 12 miembros de la plantilla de la escuela que trabajan a diario en la prevención de abandonos. Por su origen hispano, Vásquez conoce bien la cultura de una gran mayoría de los estudiantes de Fremont —un 95% de ellos son latinos, y aproximadamente el 4% afroamericanos— y muchos de los problemas a los que se enfrentan.
"Los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero a menudo tienen que trabajar en más de un empleo y no pueden supervisarlos adecuadamente", dice Vásquez, comentando que a menudo se encuentran con casos de chicos que han dejado de ir a la escuela por meses, mientras que los padres creen que estaban continuando los estudios.
"Hay veces que salen por la mañana con su mochila, y fingen pasar el día en la escuela", dice Vásquez.
Jones informa que el décimo grado es uno de los que registra mayores niveles de abandonos. Por sexo, los varones representan un 20% más que las muchachas entre el grupo de los que dejan sus estudios, un grupo que dentro de LAUSD se eleva a 20 mil estudiantes anuales.
Nathaniel, un estudiante de 16 años del sur de Los Ángeles, que prefiere no revelar su apellido, señala que se ha sentido tentado más de una vez a dejar la escuela.
"Es que no hay mucha relación entre lo que hacemos allí, y lo que pasa en el mundo", dice el joven.
La falta de motivación, y el convencimiento de que no van a conseguir los créditos y las calificaciones necesarias, son razones principal para el abandono, dice Jones, quien añade que, sin embargo, las escuelas están abiertas a soluciones que se adapten a los estudiantes, como clases nocturnas o en escuelas vocacionales.
El año pasado 1,200 estudiantes del distrito regresaron a clase tras haber abandonado sus estudios, una cifra que LAUSD quisiera incrementar en el presente curso.
"Una de las mayores satisfacciones de mi trabajo es cuando algunos de estos chicos que regresan acaban graduándose", dice Vásquez.