Sin que sus padres sepan, algunos jóvenes dejan su casa con sus libros en la mochila pero no asisten a clases. El Distrito Escolar lleva ya tiempo recuperando a varios de ellos, tras interesarlos en retornar a la escuela. (FOTO: Archivo/La Opinión)
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El superintendente del Distrito Escolar es posiblemente la última persona que un joven que ha decidido faltar a clase espera encontrarse en el propio salón de su casa.

Sin embargo, esa es la sorpresa que se llevaron ayer algunos de los padres y estudiantes que residen en las proximidades de John C. Fremont High School, al descubrir que quien tocaba al timbre de su puerta era el propio Ramón Cortines, jefe supremo del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).

"Voy a visitar 10 hogares y hay otros 150 miembros de la plantilla del distrito yendo de casa en casa para intentar que vuelvan a las aulas los chicos que han abandonado su educación", decía Cortines ayer a primeras horas de la mañana, cuando se disponía a iniciar su recorrido entre las calles 74 y San Pedro, de Los Ángeles.

Las visitas, decía Cortines, son para informar y animar, no para poner a nadie en una situación molesta, comenta el superintendente, recordando que existe una moratoria del Departamento de Policía del Distrito de Los Ángeles (LASPD), con el compromiso de no amonestar a nadie durante el lunes y martes de esta semana por no asistir a clase.

Con 4,500 estudiantes la secundaria Fremont es una de las más grandes del país, pero desafortunadamente su tasa de abandono es también elevada.

Sin embargo, el 34.2% de estudiantes que no terminó sus estudios durante el pasado curso supone un notable avance respecto a la tasa del 44.3% del año anterior.

"Tenemos un equipo de prevención del abandono, así como de recuperación de estudiantes, que está consiguiendo grandes logros", decía Marquis Jones, consejero de la escuela que lidera dichos departamentos.