Muchos de los nuevos deambulantes son víctimas de la crisis económica e hipotecaria, porque han perdido sus empleos y viviendas. Principalmente de ellos proviene el grito de auxilio.
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El sueño del primer presidente estadounidense afroamericano también se vivió en Skid Row, la capital de la indigencia en Estados Unidos, cuando decenas de indigentes crónicos y por la crisis económica levantaron sus voces de emoción al ver por los televisores de los albergues, la ceremonia de juramentación de Barack Obama.

Congregados en las estancias, capillas y comedores de los albergues de Los Angeles Mission y Saint Vincent Mission, quienes quisieron vieron como se escribía la historia.

"Creemos que el presidente Obama puede mejorar las condiciones del país, si pone toda su filosofía, su conocimiento y su trabajo en las palabras tan bonitas que dice", comentó Dimas Hernández, un guatemalteco de 57 años de edad que está en skid Row porque perdió su trabajo el año pasado y no pudo conseguir otro.

Hernández, quien lee los periódicos en español todos los días, considera que Obama "realmente tiene buenos planes, buen corazón y la fuerza para hacer reformas si lo desea".

"Esperamos que nos apoye como inmigrantes. Nosotros necesitamos por lo menos una identificación y trabajo", manifestó Hernández.

En el comedor del albergue de Saint Vincent Mission se colocaron dos televisores. Un televisor de pantalla plana de unas 70 pulgadas sintonizado en CNN y el otro de unas 32 pulgadas sintonizado a Univision.

Los latinos en este albergue estaban muy atentos a los actos protocolarios, no hablaban entre sí, aunque algunos leían La Opinión mientras se transmitía la pre-ceremonia.

"Todo el mundo está pendiente. Todos estamos sentados, atentos. Creo que todos queremos un cambio, todos queremos que la situación mejore", dijo Pedro Gamez, un mexicano indigente crónico de 43 años de edad que tiene problemas con las drogas.