Miguel Ángel Soto Parra, alias ‘El Parra’, sicario mexicano.[Suministrada]
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MÉXICO, D.F.— A Miguel Ángel Soto Parra le bastaron cinco años como soldado y algunos como policía judicial para entrenarse y convertirse posteriormente en uno de los fundadores de los sicarios más sanguinarios de México: los Zetas, que apoyaron en sus inicios al barón de la droga Osiel Cárdenas Guillén, líder del cártel del Golfo.

Su carrera como malandrín podría llegar a su fin tras su reciente captura, de la cual la Procuraduría General de la República (PGR) no dio muchos detalles. El pasado jueves tuvo que presentarse ante el Agente del Ministerio Público de la Federación de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

Se sabe por la información oficial que lo atraparon en una colonia de clase media alta en el Distrito Federal. Durante seis años fue considerado uno de los delincuentes más buscados en México y su fotografía aparece en el sitio cibernético de la institución.

Desde 2003, la PGR emitió un cartel con las fotografías de 31 de los delincuentes más perseguidos pertenecientes al cartel del Golfo.

A Soto Parra se le atribuye haber prestado apoyo y servicios a Cárdenas Guillén (extraditado a Estados Unidos en enero de 2007) en actividades de tráfico de drogas, cuando ostentaba el cargo de Policía Judicial Federal en el norteño estado de Tamaulipas, cuna del cartel al que sirvió.

Fue miembro del Ejército del 2 de mayo de 1994 al 1 de mayo de 1999 y se dio de baja cuando este la solicitó, de acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

"Miguel Ángel Soto Parra rinde su declaración ministerial, a efecto de resolver su situación jurídica en los plazos que determina la Ley", señaló la PGR en un comunicado.