Paul Newman, la estrella de The Sting y ganador de innumerables reconocimientos, murió el viernes a los 83 años, después de una lucha de más de un año y medio contra un cáncer de pulmón, anunció su representante, Jeff Sanderson.
Newman pasó sus últimas horas rodeado de familiares y amigos en su granja a las afueras de Westport, Connecticut.
Desde enero, los rumores acerca del estado de su salud no eran esperanzadores. Sus visitas al hospital Memorial Sloan Kettering de Nueva York —que ciertos reportes atribuyeron a sesiones de quimioterapia— fueron descritas con notable sentido del humor por el actor, quien bromeó al The New York Post acerca del motivo del tratamiento al que fue sometido en el centro: "Pies de atleta y pérdida de cabello", indicó.
Paul Leonard Newman, su nombre completo, será recordado en la historia del cine por sus innumerables méritos como histrión, pero también por su calidad humana. Además de que ganó todos los premios habidos y por haber (Oscar, Globo de Oro, Emmy, Cannes, Berlín...), donó más de 200 millones de dólares a causas caritativas y creó diversas organizaciones de ayuda a niños y adictos.
Newman se caracterizó por su buen sentido del humor, el buen trabajo como actor y su ferviente dedicación a la familia. En enero celebró el 50 aniversario de su matrimonio con Joanne Woodward (siempre defendiendo la fidelidad por encima de todo: "Para qué ir en busca de una hamburguesa cuando en casa tengo un bistec", comentó al respecto).
Paul Newman nació en Cleveland, Ohio, el 26 de enero de 1925. Su afición por el teatro fue temprana: a los 7 años debutó en el escenario de su escuela, donde se representó Robin Hood.
Tras la Segunda Guerra Mundial —durante la cual sirvió en el bando del Pacífico— estudió en diversas escuelas, entre ellas el Actor’s Studio en Nueva York, bajo la supervisión de su creador, Lee Strasberg.
Su labor en los teatros de Broadway, donde actuó en representaciones de clásicos como Picnic, The Desperate Hours y Sweet Bird of Youth, le llevó a ser descubierto en Hollywood.
La primera película en la que actuó fue The Silver Chalice (1954), un fracaso de crítica y público del que se sintió tan avergonzado que compró un anuncio en el diario Variety para disculparse.
Pero la cinta pronto fue olvidada; sus actuaciones en The Long Hot Summer (1958) y Cat on a Hot Tin Roof (1958), a finales de la década de los 50, y en Exodus (1960), Sweet Bird of Youth (1962), Hud (1963), Cool Hand Luke (1967) y Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969) a lo largo de los años 60, lo convirtieron en uno de los intérpretes favoritos de la crítica y el público.
Y eso a pesar de no intervenir en títulos tan populares como East of Eden (1955) o Ben-Hur (1959), para los que fue considerado, aunque al final no los protagonizó.
Como muestra de su éxito, en 1969 y 1970 fue declarado la Estrella Más Taquillera del Mundo; ocupó el segundo lugar de tal listado en 1968 y el tercer lugar en 1967, 1971 y 1974.
Este último año es cuando intervino en The Towering Inferno, producción de catástrofes por la que cobró un sueldo récord en su carrera de un millón de dólares, el doble de lo que había ganado un año antes por The Sting, cinta que coprotagonizó con su buen amigo Robert Redford y que ganó siete premios Oscar de la Academia.
La carrera de Paul Newman se detuvo un poco a finales de los 70 y principios de los 80, debido a la muerte de su hijo Scott —fallecido a causa de una sobredosis de drogas— y a su dedicación a la organización Newman’s Own, dedicada a la venta de productos alimenticios (salsa de tomate, palomitas de maíz, limonada...) y cuyos beneficios —más de 220 millones de dólares hasta la fecha— siempre ha entregado a diversas entidades caritativas, y al campamento para niños enfermos Hole in the Wall, que hoy tiene delegaciones en Connecticut, Irlanda, Francia e Israel.
De su filantropía, el actor afirmó: "Cuando decides convertirte en una prostituta y pones tu cara en la etiqueta de un producto, no hay más remedio que dar todo el dinero que recaudas. Durante todos estos años esa ética ha aumentado nuestros beneficios en un 30%. Uno de cada tres consumidores compra mis productos porque los beneficios van a buenas causas y el resto lo compran porque son buenos".
Además, bromeó asegurando: "Una vez que miras tu cara en una botella de aderezo de ensalada es difícil tomarte en serio a ti mismo".
En 1982 su aclamada interpretación de un abogado alcohólico en The Verdict fue recompensada con una nominación al Oscar.
Pero no consiguió el premio, para el que optó un total de 10 veces en distintas funciones, hasta cuatro años después, cuando retomó el papel del jugador de billar Eddie Felson que había interpretado en The Hustler (1961) en el drama The Color of Money (1986), de Martin Scorsese.
Un año antes había recibido un Oscar honorífico "en reconocimiento a sus numerosas y extraordinarias actuaciones en la pantalla, por su integridad personal y por su dedicación al arte [de la interpretación]", según indicó por aquel entonces la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood.
Durante las últimas dos décadas, Newman intervino esporádicamente en el cine, el teatro y la televisión, destacando su labor en películas como Mr. & Mrs. Bridge (1990), The Hudsucker Proxy (1994), Nobody’s Fool (1994) y Road to Perdition (2002), en la miniserie del canal HBO Empire Falls (2005) y en la obra teatral Our Town (2003), por la que recibió su primera candidatura al premio Tony de actuación.
En mayo de 2007 anunció su retirada de la pantalla y los escenarios. "Empiezas a perder la memoria, la seguridad en ti mismo y la inventiva. Para mí se ha cerrado el libro", comentó al respecto.
Newman también enfocó su interés artístico en el mundo de la dirección, firmando seis largometrajes para cine y televisión, de los que cuatro fueron protagonizados por su segunda esposa, Joanne Woodward: Rachel, Rachel (1968), The Effect of Gamma Rays on Man-in-the-Moon Marigolds (1972), The Shadow Box (1980) y The Glass Menagerie (1987).
Newman se casó con Woodward en 1958, después de un primer matrimonio con Jackie Witte, con quien tuvo un hijo —Scott, que murió a los 28 años— y dos hijas —Susan y Stephanie.
Este año Newman y Woodward —que siempre han vivido lejos de Hollywood, concretamente en Westport— celebraron su 50 aniversario rodeados de sus amigos y familia, entre los que destacaron las tres hijas de la pareja, Elinor Teresa, Melissa Stewart y Claire Olivia.
De su relación con Woodward, el actor comentó: "Joanne siempre me ha dado su apoyo incondicional en todas mis decisiones y aficiones, y eso incluye mi afición por conducir coches de carreras, algo que deplora. Para mí, eso es amor".
Y es precisamente el mundo del automovilismo otro de los campos en los que Newman también destacó, participando en las 24 Horas de Le Mans en 1979 —quedando en segundo lugar— y en las 24 Horas de Daytona en 1995 —cuando se convirtió en el participante más veterano de la historia de la carrera.
"En la competición algo es siempre seguro: alguien es el mejor", comentó con respecto a tal afición. "Pero en cine y en la comida no hay forma de saber los ingredientes que funcionarán. Lo mejor puede acabar dando un resultado horrendo, y lo peor puede ser fantástico. Cocinar es como actuar, y actuar es como cocinar".
Hace unos años, el protagonista de The Sting comentó que el epitafio que deseaba era: "Aquí yace Paul Newman, que murió fracasado porque sus ojos cambiaron a marrón".
Sus ojos siempre fueron azules. Por eso el éxito como actor y ser humano lo perseguirá para siempre.









