Con el "Tío Sam" respaldando a los bancos estadounidenses, el ciudadano medio no debe perder el sueño, preocupado por su cuenta de ahorros, de cheques o ese certificado de depósitos en el que guarda algunos fondos para emergencias.
"A pesar de sus problemas, nuestro sistema bancario sigue siendo un modelo para el resto del mundo", afirma Peter Karp, fundador de Karp Capital Management Corporation en San Francisco.
Karp señala que incluso si una oleada de bancos de todo el país tuvieran que ser intervenidos por la Corporación Federal de Seguros de Depósito (FDIC), como acaba de ocurrir con IndyMac, sería muy improbable que este organismo federal se quedara sin recursos para garantizar los 100 mil dólares por individuo e institución que asegura.
Comparados con los 49,000 millones de dólares que constituyen el fondo de seguros del FDIC —conseguido a través de contribuciones de todos los bancos asegurados, no de impuestos de los contribuyentes—, los entre 4 y 8,000 millones de dólares que costará cubrir el "agujero" de IndyMac no suponen una gran sangría para esta agencia.
"El verdadero reto actual es combatir el miedo mediante decisiones informadas", dice Karp, coincidiendo con otros analistas que ven más peligro en el pánico incontrolado que en la situación de los bancos del país.
Mientras tanto, las "listas negras" aventurando cuáles serán los "siguientes IndyMac" se multiplican entre los blogs, páginas web financieras y analistas del país. Uno de los criterios que muchos toman en cuenta es la dependencia de la institución de sus activos hipotecarios, particularmente en modalidades consideradas arriesgadas.
"Pero parte del problema es que es muy difícil saber con seguridad el nivel de riesgo de los bancos", dice Deborah Lucas, profesora de finanzas de la escuela de Gerencia Kellog en la Universidad Northwestern de Illinois.
Lucas comenta que debido al margen de maniobra para reflejar datos, posponer resultados, etc., en los libros contables de los bancos, sus reportes financieros pueden no reflejar adecuadamente el riesgo que asumen.
"El caso de IndyMac ha sido una sorpresa para buena parte de la comunidad financiera", según Lucas. Señala que es difícil anticipar si hay más a punto de salir a la luz.
Washington Mutual (WaMu), uno de los nombres que abunda en las listas de riesgo, transmite, como la mayoría de los bancos del país un mensaje de calma.
"La compañía excede con mucho los mínimos de capitalización suficiente que las autoridades regulatorias establecen", dice WaMu en una declaración escrita enviada a este periódico, asegurando que su exceso de liquidez sobrepasa los 40,000 millones de dólares.
Collen Haggerty, portavoz de Bank of America, asegura por su parte, que dicho banco mantiene una posición sólida con más que suficiente liquidez, y señala que los temores de que quienes piensan que la adquisición de Countrywide podría hacer peligrar la viabilidad de la institución son infundados.
Sin embargo, Gary Painter, director de investigación del centro Lusk de Bienes Raíces de USC, opina que muchas de las recientes adquisiciones y fusiones han estado motivadas por la debilidad de una de las partes.
"A corto plazo eso puede tener un buen efecto en la industria, evitando que algunas instituciones vayan a la quiebra; pero a largo plazo, para el consumidor es mejor tener más opciones", dice Painter, y señala los peligros de una industria en la que abundan los "gigantes".
Lucas, por su parte, advierte que confiar en "los grandes" sólo por su tamaño no es necesariamente sabio.
"Irónicamente el modelo de negocio más complicado de los grandes dificulta tener una idea clara de lo que hay detrás de sus balances oficiales", explica esta profesora. Agrega que en ese sentido las instituciones pequeñas a menudo presentan menor riesgo de sorpresas desagradables.
Desde Wells Fargo, Dan Ezra, director de zona para el sur del condado de Los Ángeles, reitera que dicho "banco es muy seguro", y dirigiéndose particularmente a los muchos clientes hispanos de la entidad, enfatiza que no deben temer sorpresas desagradables.
La mayoría de los analistas anticipan, no obstante, que la tónica general de los resultados del segundo trimestre del año, que muchos bancos empezarán a hacer públicos en las próximas semanas, serán las pérdidas, impulsadas por el sector hipotecario.
Pero también enfatizan que los cuatro bancos que han sido intervenidos por el FDIC en lo que va del año , o los aproximadamente 90 que en mayo componían la lista de "instituciones a riesgo", según esta agencia, son un número insignificante si se compara con los 1,500 que formaban parte de esa lista a principios de los 90, y los más de 500 que cerraron durante esa crisis.
"Siempre parece que la crisis actual es la peor", dice Karp, quien sin restar importancia a la situación actual de la industria financiera, puntualiza que "reconocer que tenemos un problema" es el primer paso para solucionarlo.
"Al menos en ese sentido vamos en el buen camino", añade Karp.












