Para las finanzas estadounidenses el fin de semana pasado ha sido todo menos tranquilo.
La "acción" se inició el viernes cuando la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) tomó las riendas de IndyMac, y continuó el domingo cuando el Departamento del Tesoro y el Banco de Reserva Federal (Fed) anunciaron sus planes para rescatar a las dos gigantes del mercado secundario de hipotecas, Fannie Mae y Freddie Mac, de la problemática situación en que se encuentran tras el desplome del sistema hipotecario.
Los problemas de estas dos compañías vienen agravándose en Wall Street, donde las acciones de ambas cayeron un 45% la semana pasada para subir ayer lunes (un 29% Fannie Mae y 20% Freddie Mac) en las primeras horas de transacción bursátil, y luego cerrar la jornada otra vez a la baja (con una caída de un 5% y 8.3% respectivamente). Pero más allá de la "montaña rusa" desatada en la Bolsa de Valores, muchos consumidores se preguntan cuáles van a ser las consecuencias para la gente de la calle.
"Para empezar, va a ser más difícil y caro conseguir un préstamo hipotecario" anticipa Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Economy.com, señalando que eso vendrá a sumarse a los requisitos más estrictos que los bancos están aplicando tras la caída del sector subprime (que asume mayor riesgo a cambio de intereses más altos).
"La situación va a afectar cada vez más a las personas con buen crédito", dice Zandi.
El experto señala que las tres razones que han causado el "casi hundimiento" de Fannie Mae y Freddie Mac son el hecho de que las raíces de la crisis hipotecaria se extienden mucho más allá del sector subprime, a lo que se suma la crisis de confianza de los inversionistas y el escaso margen de reacción que están compañías tienen a la hora de asumir pérdidas.
Pero el economista opina que el anuncio del Departamento del Tesoro y el Fed ha sido apropiado.
"La situación de estas compañías empeora el panorama económico general, pero sería mucho peor si no hubiera un plan de ayuda de las autoridades monetarias" dice Zandi.
A finales del pasado año, Fannie Mae y Freddie Mac mantenían o garantizaban hipotecas por un valor conjunto de 5.2 billones de dólares.
La intervención anunciada por el Fed y el Tesoro, consistiría principalmente en conceder préstamos a interés reducido que permitieran a las dos grandes del mercado secundario de hipotecas continuar financiando su viabilidad hasta que el mercado se estabilice. Aunque este interés reducido tenga un costo para los contribuyentes, muchos economistas piensan que el mismo será mínimo comparado con el ahorro acumulado en interés del que se benefician los consumidores gracias al respaldo de Fannie Mae y Freddie Mac y que tan sólo en 2007 se estima que totalizó unos 13 mil millones de dólares.
Christopher Thornberg, economista de Beacon Economics, considera que los problemas en el mercado secundario de hipotecas no son más que otro indicio del empeoramiento de la economía, que según él continuará acentuándose.
Thornberg señala que no se puede afirmar todavía que el Fed y el Tesoro hayan "salvado" a Fannie Mae y Freddie Mac:
"Sólo estamos ante el anuncio de un plan", dice el economista señalando que su efecto para revitalizar la economía es todavía dudoso. "Dependerá de si el mercado cree en el gobierno, y eso está todavía por verse".
Jorge Pinto, profesor de la Colegio de Negocios Lubin de la Universidad Pace, de Nueva York, considera que el "resfriado" del mercado hipotecario es ya casi una "pulmonía", pero también cree que la crisis enseñará una lección no sólo a reguladores y banqueros sino también a los consumidores.
"Siempre que hacer dinero parece muy fácil, hay que sospechar", comenta el académico refiriéndose a quienes durante el boom inmobiliario creyeron que comprar casa o invertir en bienes raíces estaba al alcance de cualquiera y no implicaba riesgos. "El precio que pagaremos por ello es que a partir de ahora conseguir un préstamo va a ser más lento y costoso".
Refiriéndose particularmente a la situación que algunos latinoamericanos experimentaron en sus países al ver esfumarse sus ahorros y el valor de sus bienes de la noche a la mañana, Pinto asegura que aun dentro de la crisis EU sigue siendo un país seguro.
"El respaldo de las autoridades monetarias no sólo sirve para contener el pánico, sino lo que habría podido ser un tsunami financiero que destruyera no sólo la economía nacional sino la global", dice este profesor, comentando que tras la Gran Depresión de 1929 se crearon las instituciones necesarias para que una catástrofe económica semejante no volviera a producirse.
Jon Fisher, profesor de negocios de la Universidad de San Francisco, señala que, no obstante, los consumidores se encuentran ahora frente a una falta de claridad ante lo que pasa o puede sobrevenir, ante la cual él aconseja mantener la calma.
"Hay que seguir utilizando el sistema bancario e hipotecario, tomando decisiones informadas antes de actuar", dice Fisher, señalando que el mercado hipotecario amortiguó el impacto de la crisis de los "punto com" a principios de ésta década y ahora ha caído casi por idénticas razones.
"Entonces el problema fue invertir a lo loco en empresas irreales, y ahora ha sido hacerlo en la riqueza ficticia de las viviendas que subían de precio pero no de valor", dice Fisher.










