El banco IndyMac, que el pasado viernes pasó a manos de la Corporación Federal Aseguradora de Depósitos (FDIC), suspenderá todos los embargos de propiedades a los clientes que tienen dificultades para pagar sus préstamos, afirmó Evan Wagner, vicepresidente de comunicaciones corporativas de la institución financiera.
El representante bancario dijo que desconoce hasta cuándo estará en vigencia la disposición ordenada por la directora del FDIC en Washington, Sheila Bair, pero puntualizó que tienen instrucciones de llegar a un acuerdo con las personas que enfrentan embargos para modificar los préstamos a un plazo más largo. El empleado de la institución financiera desconoce cuántas personas podrían resultar beneficiadas.
Ayer, el banco IndyMac, con sede en Pasadena, reabrió sus puertas a los clientes, que en su mayoría acudieron con la intención de retirar los fondos de sus cuentas bancarias.
La institución, fundada en 1985, tiene 33 sucursales en el Sur de California y sus activos están valorados en 32,000 millones de dólares. Sin embargo, desde hace tres semanas cientos de clientes comenzaron a cancelar sus cuentas, lo que provocó la falta de liquidez de la institución.
Jon Fisher, profesor de negocios de la Universidad de San Francisco, explicó que lo que provocó la caída de IndyMac fue el pánico que provocaron unas cartas que el senador demócrata de Nueva York. Charles Schumer, empezó a enviar en junio a la Oficina Supervisora de Cajas de Ahorros (OTS).
En las misivas el senador alertaba sobre los problemas financieros de IndyMac y la última semana de junio una de las cartas de Schumer fue publicada en los periódicos Wall Street Journal y el Pasadena Star News.
Schumer, por su parte, ha negado tener responsabilidad en la quiebra del banco.
Según la OTS, en los 11 días siguientes a la diseminación de la misiva en los medios de comunicación, los clientes de IndyMac retiraron fondos por valor de unos 1,300 millones de dólares.
"Hemos visto este tipo de caídas antes, la última fue a finales de los años 80 y principios de los 90", dijo Fisher, refiriéndose al cierre de unos 800 bancos que se registró en ese período. Pero el académico señaló que entonces se trató de instituciones más pequeñas, mientras que ahora la epidemia financiera alcanza también a instituciones más grandes.
"El banco IndyMac ahora se llama Banco Federal IndyMac", dijo David Barr, vocero del FDIC.
"Y eso es porque FDIC se hizo cargo del banco para proteger a los depositantes", agregó ayer el funcionario asignado a dar declaraciones a la prensa mientras los clientes bancarios hacían fila para retirar sus ahorros.
Barr dijo que los clientes de IndyMac no tienen que temer que van a perder su dinero, porque hay un respaldo por parte del gobierno federal. Y explicó que las personas que tengan 100 mil dólares o menos pueden retirar su plata, porque esa cantidad está asegurada.
Las personas que tengan más de esa cantidad recibirán los 100 mil dólares asegurados y 50% del resto de dinero que tengan en cuentas bancarias. La otra mitad de su dinero la recibirán hasta después que el FDIC venda todos los bienes de IndyMac a otros bancos.
"Las cuentas que están cubiertas por el seguro son el 95% y las que tienen más de 100 mil son solamente el 5%", subrayó Barr.
Respecto a la estampida de clientes de IndyMac, Jorge Pinto, profesor de la Escuela de Negocios Lubin en la Universidad Pace de Nueva York, señala que mientras las autoridades monetarias del país "están haciendo un buen trabajo", no puede decirse lo mismo de los políticos.
"Por ser un año electoral buscan todo el protagonismo, y sólo están contribuyendo a agravar la situación financiera del país", dijo Pinto, quien agregó que la situación, aunque es mala, no es alarmante.
"Esto no es comparable a las crisis bancarias que han vivido muchos hispanos en sus países. Aquí hay instituciones creadas para evitar una gran catástrofe, y están cumpliendo su papel", dijo Pinto.
Uno de los clientes bancarios alarmados fue Charles Tengeri, un profesor retirado, quien según reportó la Prensa Asociada (AP) fue el primer cliente que salió ayer del banco.
"Nunca imaginé que esto sucedería; pero estoy satisfecho de que al menos pude sacar algo", dijo Tengeri, quien salió con un cheque por 171 mil dólares que son sus ahorros de toda la vida.
La Opinión atestiguó cuando a las 11 de la mañana aproximadamente una mujer se desmayó y fue atendida inmediatamente por los demás clientes bancarios hasta que llegaron los paramédicos del Departamento de Bomberos de Pasadena para llevarla al hospital local.
"Nosotros no hemos dormido toda la noche nomás pensando en que podemos perder los ahorros de toda la vida", dijo Elba Caballero mientras junto a su esposo esperaba de pie. "Nosotros tenemos estos ahorros; pero son para nuestros hijos", aseguró.
Otra de las personas que se encontraba con incertidumbre es Bárbara Villareal, quien es una enfermera que ayer pidió permiso en el trabajo para ir a sacar el dinero de su cuenta de ahorros, cheques y no sabía qué es lo que va a ocurrir con el préstamo de un refinanciamiento de su vivienda.













