Mientras en el poniente de la ciudad capital el presidente Felipe Calderón y las altas jerarquías de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) preparaban el homenaje de cuerpo presente a Edgar Eusebio Millán, jefe de operativos contra el narcotráfico; en el oriente, era acribillado con siete impactos de bala el jefe de la unidad antisecuestros de la policía local, Esteban Robles.
Robles, de 52 años, salió de su casa para encararse con cuatro sujetos que le dispararon con armas calibre nueve milímetros. Atinaron siete balazos: dos en la cabeza, cuatro en el tórax y uno en el cuello. Inmediatamente fue trasladado a un hospital.
Durante los minutos que Robles se debatía entre la vida y la muerte, Calderón y su gabinete de Seguridad Pública libraban su propia batalla al dar el pésame a los familiares de Millán, el coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal, ejecutado en su domicilio por supuestos sicarios del cartel de Sinaloa.
También rendían homenaje a los policías federales del Grupo de Operaciones Especiales José López Álvarez y Alejandro González García, quienes murieron la semana pasada durante la captura de nueve narcotraficantes en Morelos.
"Queremos decir a la sociedad mexicana que trabajaremos de noche y día en este esfuerzo que los arteros ataques no nos van a intimidar", dijo Genaro García Luna, secretario de Seguridad. " Exhorto a todos los integrantes de la policía federal a redoblar esfuerzos en el combate al crimen".
Después del discurso de García Luna, el Presidente montó una guardia de honor y entregó la bandera nacional que cubría el féretro de Millán a la familia.
A la misma hora que terminaba esa ceremonia también finalizó la vida del jefe antisecuestros del Distrito Federal, en un nosocomio de la colonia Roma, corazón de la ciudad. Las autoridades descartaron relación entre ambos crímenes; excepto que se dan en medio de la ola de violencia en el país.
Calderón siguió su itinerario en la ciudad fronteriza de Reynosa, Tamaulipas, una de las zonas con alta presencia del narcotráfico en el país (este año han sido ejecutadas en la ciudad 25 personas).
Ahí llegó con una fuerte vigilancia: 20 vehículos militares y de la policía y un helicóptero que rondaba por los aires. No fue a tratar temas de seguridad, sino a poner en marcha el programa "Embarazo Saludable". Aun así emitió un discurso en el que pide solidaridad a la población.
"Debemos decir las mexicanas y los mexicanos juntos un ya basta, categórico y definitivo (al crimen organizado) que nos una precisamente para enfrentarlo sociedad y gobierno debemos unirnos en el repudio a la violencia de quienes quieren ver un México atemorizado", sentenció.
Desde que asumió el cargo, en diciembre del 2006, el mandatario mexicano implementó operativos de combate al narcotráfico con 25 mil soldados y policías federales.
La violencia ha recrudecido. El año pasado, se registraron más de 2,500 asesinatos en el país relacionados con el narcotráfico y en lo que va del año han sido más de 1,100. De éstos no se sabe cuántos son elementos de la policías o militares, pero cifras extraoficiales estiman que podrían representar el 40%.
Millán, jefe de la Policía Federal, ingresó a la Seguridad Pública como agente de inteligencia en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).
Fue director de Secuestros en la Dirección General de Investigación Policial y director de Despliegue Regional Policial de la Agencia Federal de Investigaciones y finalmente alcanzó ser tercer mando en jerarquía de la SSP, desde 2007.
Según información del diario El Universal, sus asesinos pudieron ingresar al domicilio de éste debido a una filtración que les especificó su trayecto, el punto de destino y la hora estimada de arribo al domicilio, donde lo esperaron para espetarle nueve balazos.
El presunto homicida, Alejandro Ramírez, alias El Chicote —quien había estado preso por robo— fue capturado por los escoltas del funcionario, quienes también resultaron heridos en el enfrentamiento.
Según informes de la policía capitalina, Ramírez y su cómplice —capturado horas después en el domicilio del primero— son asesinos a sueldo que fueron contratados específicamente para terminar con la vida de Millán.









