De inhumana y racista calificaron diversas organizaciones hispanas la espera de casi nueve horas a la que fueron obligados cerca de 200 pasajeros de la aerolínea TACA a quienes al parecer, les negaron bajar del avión por cuestiones migratorias.
"En ese avión había niños, ancianos y lo que hicieron con ellos fue una violación a los derechos humanos y civiles. Me pregunto si hubieran hecho lo mismo si hubieran sido europeos. Este incidente deja mucha preguntas en el aire y las autoridades deben responder", expresó Angela Sambrano, presidenta de la Alianza Nacional de Comunidades Caribeñas y Latinoamericanas (NALACC).
Poco antes de las 12 de la madrugada del domingo el vuelo A320 de TACA con destino a Los Ángeles fue desviado, junto a otras tres naves, hacia el aeropuerto de Ontario, debido a que una densa neblina cubría las instalaciones angelinas.
Sin embargo, mientras a los pasajeros de las otras dos aeronaves se les permitió el acceso al aeropuerto por tratarse de vuelos nacionales, los pasajeros de TACA fueron obligados a permanecer dentro del avión, una espera que se prolongó nueve horas.
Reportes oficiales indican que entre las 3:00 y las 5:00 de la madrugada pasajeros realizaron llamadas al 911 para solicitar ayuda ya que carecían de agua y comida. Bomberos del aeropuerto acudieron a su uxilio, pero no se permitió a ningún pasajero bajar del avión.
Eduardo Mejía, de 34 y uno de los pasajeros provenientes de El Salvador, comentó que la aerolínea sólo les dio galletas saldas y agua.
Otro pasajero, José Reyes, planteó la idea de que los transportaran en autobuses hacia el aeropuerto de Los Ángeles, pero "ellos no escucharon, solo decían, los sentimos", comentó Reyes a AP.
Tanto las autoridades del aeropuerto como agencias de seguridad federales indicaron que la decisión de mantener a los pasajeros abordo fue responsabilidad de la aerolínea y no de las autoridades federales o locales.
Maria Tesoro-Fermin, del aeropuerto de Ontario, comentó que la aerolínea no solicitó la intervención de la Oficina de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP), para que se revisaran los documentos migratorios de los pasajeros.
"No podemos obligar a ninguna aerolínea a que tome medidas sobre sus pasajeros", expresó.
Nancy Castles, portavoz del aeropuerto de Los Ángeles agregó que la aerolínea tampoco permitió a sus clientes estirar las piernas o bajar un momento a caminar ya que tenían la intención de partir tan pronto mejorara el clima en LAX. "Ni por razones humanitarias permitieron el desalojo de pasajeros", apuntó.
Sin embargo en un comunicado oficial, lTACA indicó que fueron las autoridades de este país quienes les negaron el permiso de desalojar a los pasajeros de la nave.
Pero Mike Fleming vocero de CBP, afirmó que de haber solicitado la aerolínea permiso para desembarcar, la agencia federal hubiera destinado los recursos para asegurar un área en la que hubieran podido permanecer.
"Esta confusión fue sumamente irresponsable y no es de sorprender que estas cosas sucedan. Las autoridades federales se han vuelto adeptos a este tipo de enredos y a no hacerse responsables de sus errores", argumentó Jorge Mario Cabrera, director de educación y relaciones publicas de la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA).
Nico Meléndez, de la Oficina de Seguridad en el Transporte (TSA), deslindó a su agencia de los hechos. "Este fue un asunto puramente migratorio y no de una amenaza a la seguridad, nosotros no intervenimos en esas decisiones".
Poco después de las 9:45 de la mañana de ayer el avión partió hacia Los Ángeles, un viaje que por tierra es de apenas 50 minutos.
Robert Pool, experto en seguridad aérea de la Fundación Reason, indicó que el Congreso no ha emitido ninguna regulación que determine el tiempo máximo de espera dentro de un avión, ni leyes que aclaren en quién recae la responsabilidad de contactar a las agencias federales, en este caso de migración.
"Es urgente que estos temas sean esclarecidos por el Congreso, especialmente si hablamos en terminales como Los Ángeles, donde un caso así puede volver a suceder en cualquier momento", aclaró.
Hugo Herrera, cónsul general de El Salvador en Los Ángeles declaró que las autoridades deben aprender de esta incidente e informó que hasta el momento ninguno de los pasajeros ha contactado al consulado para presentar quejas de maltrato o daño personal.