El voto de la comunidad hispana en Los Ángeles fue numeroso el 4 de noviembre en las elecciones presidenciales, consideradas históricas. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
1/2

Ocho estados que votaron por Bush en 2004 le dieron el martes la espalda a McCain. Y, en cuatro de ellos, el surgimiento de la fuerza hispana fue uno de los motivos.

Una muestra clara de ello se vivió en el estado de Virginia, donde hasta 2004 el voto latino ni siquiera figuraba en las encuestas y este año contribuyó con 12 mil votos: el 5% de la suma total.

En otro estado que votó republicano en 2004, Nuevo Mexico, cuatro de cada 10 votantes son de origen hispano. El 69% de ellos se declaró esta vez por un gobierno demócrata y sólo el 30% optó por la posición republicana.

En un mensaje a la nación difundido ayer en español, el presidente electo se dirigió a la comunidad hispana para agradecer su apoyo.

"Juntos hemos llegado a la meta. Juntos le demostramos al país y al resto del mundo que el cambio es posible", señaló el demócrata en un texto publicado en su página de la internet.

Andrés Ramírez, analista de la Red Nacional Demócrata, opinó que el Partido Demócrata deberá continuar ininterrumpidamente invirtiendo esfuerzos en congraciarse con la comunidad hispana para que el cambio llegue a otros estados del sur como Texas y Arizona, actualmente en manos republicanas.

"La gran mayoría de la población hispana es de la generación joven, la que determinará el rumbo de este país", recalcó Ayón.

Por el momento, organizaciones hispanas como el Consejo Nacional de la Raza se muestran optimistas. Pero, acotan, el compromiso hispano no se acaba el día de la elección, sino que "tenemos que seguir luchando por los intereses de nuestra comunidad", como dijo Martínez de Castro.