PEQUEÑOS NEGOCIOS
La crisis financiera y recesión económica siguen su curso y a pesar de algunas noticias alentadoras, es muy probable que aún falte mucho tiempo para que entremos en un proceso de recuperación. Los consumidores, las empresas y el gobierno –los tres grupos que forman nuestra economía– sufren juntos los efectos de esta situación. Los consumidores están gastando menos por la situación precaria de empleo y el descenso agudo en el valor de las viviendas. Estos gastos reducidos resultan en ventas perdidas para las empresas, que luego se ven forzadas a aumentar los despidos y reducir las inversiones. El gobierno depende de los impuestos pagados por los consumidores y las empresas y si estos grupos ganan menos, pagan menos en impuestos. Es un círculo vicioso.
Para un empresario hispano, lo prudente es actuar asumiendo que esta situación seguirá por un largo plazo y ajustar su conducta profesional conforme a esta postura. Hay 3 pasos que se pueden tomar que harán mucho para aliviar los efectos de la recesión:
Revisa las políticas de pago y cobranza. Muchos empresarios son demasiado generosos con los términos de pago. Extienden crédito a 30, 60, 90 días o más sin tomar en cuenta el riesgo que esto significa. Tampoco investigan bien la condición financiera del comprador para asegurarse de que pueda cumplir con el acuerdo. El crédito sólo se debe ofrecer en casos donde se conoce la solidez financiera actual (y no hace unos meses atrás) del comprador.
Analiza tus cuentas por cobrar semanalmente. Los pagos tardíos son una realidad de cualquier negocio. Pero durante una recesión, es sumamente importante estar al tanto de los cambios en los tiempos de pago de los clientes. Los pagos tardíos repentinos pueden ser una señal de un problema serio. Si estás al tanto de esta situación, puedes inmediatamente suspenderle las ventas a crédito a un cliente hasta llamarlo y entender lo que está pasando. Debes preparar una tabla que organiza las cuentas por cobrar según el número de días de atraso de pago que llevan. Si no haces esto puedes cometer el error de seguir enviándole mercancía a un cliente que no te ha pagado y que pronto se declarará en bancarrota.
Prepara un análisis de sensibilidad. Esto significa estudiar el efecto de ciertos hechos en la condición financiera de tu empresa y preparar un plan de acción para enfrentarlos. Por ejemplo, ¿qué pasa si tu cliente más grande deja de comprar? ¿Qué tal si el costo del transporte sube un 15%? ¿Qué harías si tu proveedor más importante cierra sus puertas? Sin duda, el momento de pensar en estas cosas es ahora y no cuando ocurren.
El propósito de tomar estas medidas es incrementar el flujo de caja disponible, minimizar las pérdidas por cuentas morosas y tener en claro cómo adaptarse en caso de que la situación empeore.
Siempre es mejor prevenir que lamentar.
Mike Periu, empresario hispano y experto en finanzas, es el editor de www.DINEROyCREDITO.com.
La crisis financiera y recesión económica siguen su curso y a pesar de algunas noticias alentadoras, es muy probable que aún falte mucho tiempo para que entremos en un proceso de recuperación. Los consumidores, las empresas y el gobierno –los tres grupos que forman nuestra economía– sufren juntos los efectos de esta situación. Los consumidores están gastando menos por la situación precaria de empleo y el descenso agudo en el valor de las viviendas. Estos gastos reducidos resultan en ventas perdidas para las empresas, que luego se ven forzadas a aumentar los despidos y reducir las inversiones. El gobierno depende de los impuestos pagados por los consumidores y las empresas y si estos grupos ganan menos, pagan menos en impuestos. Es un círculo vicioso.
Para un empresario hispano, lo prudente es actuar asumiendo que esta situación seguirá por un largo plazo y ajustar su conducta profesional conforme a esta postura. Hay 3 pasos que se pueden tomar que harán mucho para aliviar los efectos de la recesión:
Revisa las políticas de pago y cobranza. Muchos empresarios son demasiado generosos con los términos de pago. Extienden crédito a 30, 60, 90 días o más sin tomar en cuenta el riesgo que esto significa. Tampoco investigan bien la condición financiera del comprador para asegurarse de que pueda cumplir con el acuerdo. El crédito sólo se debe ofrecer en casos donde se conoce la solidez financiera actual (y no hace unos meses atrás) del comprador.
Analiza tus cuentas por cobrar semanalmente. Los pagos tardíos son una realidad de cualquier negocio. Pero durante una recesión, es sumamente importante estar al tanto de los cambios en los tiempos de pago de los clientes. Los pagos tardíos repentinos pueden ser una señal de un problema serio. Si estás al tanto de esta situación, puedes inmediatamente suspenderle las ventas a crédito a un cliente hasta llamarlo y entender lo que está pasando. Debes preparar una tabla que organiza las cuentas por cobrar según el número de días de atraso de pago que llevan. Si no haces esto puedes cometer el error de seguir enviándole mercancía a un cliente que no te ha pagado y que pronto se declarará en bancarrota.