Lulú Sobrino. (FOTO: Archivo)
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En los 27 años que han pasado desde que Maria de Lourdes ("Lulú") Sobrino, fundadora de Lulu’s Dessert, creara su negocio, la empresaria se ha convertido en un emblema para los empresarios hispanos. Permanecer durante tanto tiempo y pasar de producir en la trastienda de una pequeña bodeguita, a abrir una fábrica y conseguir vender 40 millones de gelatinas anuales –frente a las 300 diarias de sus comienzos- es todo un logro.

Pero Sobrino también ejemplifica muchos de los problemas a los que se enfrentan los pequeños empresarios.

Sus ventas se han enquistado en un nivel de unos cinco millones de dólares anuales, a pesar de que ella considera "fácil" elevarlas a los 30 millones.

"Por eso me he decidido a buscar un socio", dice Sobrino reconociendo que como muchos dueños de pequeños negocios ella se opuso a esta alternativa por mucho tiempo.

"A veces uno se aferra a la idea de ser independiente pero así es muy difícil crecer", dice Sobrino, señalando que su negocio ya ha suscitado el interés de una empresa española de alimentos.

La empresaria está comprometida a lanzar su empresa a nivel nacional, dado que sus gelatinas llegan a otros estados, como Texas, principalmente a través de los supercentros Wal-Mart.

Que los bancos no cooperan en estos momentos es algo que la empresaria conoce bien.

Ni ser una de las 500 principales empresas latinas del país, ni contar con décadas de experiencia en la gestión financiera del negocio le están ayudando mucho ahora.

"Hubo un momento en que tenía préstamos con 20 bancos a la vez y los pagué todos puntualmente", dice Sobrino, enfatizando que esos buenos precedentes no sirven para vencer las resistencias del mercado crediticio actual.