Debido a la falta de planes de salud asequibles, Joan Moseley, una pequeña empresaria de Pasadena, se encuentra en una de las situaciones más dolorosas de su trayectoria empresarial. Literalmente.
La empresaria, quien requiere tratamiento permanente para el dolor, se ha visto obligada a mantener una póliza cada vez más cara —dado que ninguna otra aseguradora la admitiría en su situación actual— que la deja sin recursos para contratar a ningún empleado.
"Con el costo de la mía y todos los cargos extras no me queda para la de los trabajadores", dice Moseley, señalando que, en el último año y medio, ha llegado a abonar 27,000 dólares en analgésicos no cubiertos por la póliza de más de 600 dólares mensuales que tiene suscrita con una de las mayores aseguradoras de salud de California.
Emily Rich, activista de la organización no lucrativa CALPIRG, que aboga por la inclusión de un sistema público que obligue a competir a los privados, enfatiza que las pólizas se han duplicado en los últimos tres años y, sin reforma, volverán a hacerlo de aquí a finales de esta década.
"Eso puede costar otros 178,000 puestos en los pequeños negocios desde ahora hasta 2018", dice Rich, señalando que en la actualidad sólo un 59% de los pequeños negocios del país ofrece algún tipo de plan de salud, en comparación con 68% en el año 2000.
Elena Bota era hasta hace unos meses una de los 60 millones de empleados de pequeños negocios del país. Pero la tienda de regalos en la que trabajaba cerró, y Bota, a quien su anterior patrono le ofrecía cierta cobertura médicas, ve muy difícil volver a conseguirlas en otro empleo.
"Ahora, entre los pocos establecimientos que tienen alguna vacante, nadie incluye ese beneficio", dice Bota, quien estos días está a la búsqueda de tiendas que planeen contratar refuerzos para la temporada festiva.
Según los datos de un estudio de CALPIRG, aproximadamente el 30% del costo total en salud se malgasta en tratamientos inefectivos y burocracia.
Si se mantiene el modelo actual, durante la próxima década el gasto total en salud en el país alcanzará los 40 billones de dólares, de los que, de acuerdo a CALPIRG, se despreciarían unos $12 billones en gastos innecesarios.
Mientras tanto, la legislación para la reforma del sistema continúa avanzando en Washington. La aprobación ayer por el Comité de Finanzas del Senado de un plan de salud de 829,000 millones de dólares, abre el camino para un debate a fondo dentro de la Cámara Alta, de la que será la mayor intervención gubernamental en el sistema de salud desde la creación de Medicare a mediados de los 60.
Según Small Business Majority (SBM), una coalición de pequeños negocios con sede en Sausalito, , en los próximos 10 años, si no hay una reforma adecuada, los pequeños negocios tendrán que sustraer unos 834,000 millones de dólares en salarios y dedicarlos al incremento de las coberturas médicas.
SBM calcula que con el sistema actual las empresas pequeñas del país pagarán en 2018 unos 339,000 millones de dólares en gastos médicos, más del doble del costo en 2009.
"Los pequeños negocios están desesperados mientras llega la reforma", dice John Arensmeyer, presidente de SBM. Y añade: "Ni pueden permitirse pagar las pólizas actuales, ni los efectos negativos que sufren sus empleados cuando no tienen seguro médico".