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Capear la crisis sin pasar por un tribunal de bancarrotas y darse el lujo de no tener que implorar la ayuda del Tío Sam, ha hecho que Ford brille con luz propia en medio de la peor crisis de la industria.

No puede decirse, sin embargo, que los tiempos sean espléndidos para la más sólida de las tres grandes de Detroit.

Más de $14 mil millones en pérdidas en 2008, la eliminación de unos 57 mil empleos, y pérdidas operativas de $425 millones en el segundo trimestre de este año, son sólo algunas de las heridas de guerra con las que Ford emergerá del terremoto que ha sacudido a la industria.

Aprovechando su visita a Los Ángeles para la presentación del nuevo Ford Taurus, Mark Fields, presidente de Ford para el continente americano comparte con a La Opinión su visión sobre el futuro de la compañía.

La Opinión: ¿Podemos decir que lo peor de la crisis automotriz ha pasado ya?

Mark Fields: Creo que hemos tocado fondo, y que a partir de ahora se iniciará la recuperación. La cuestión es a qué ritmo se producirá.

L.O.: Suena muy parecido a lo que muchos dirían sobre la economía en general.

M.F.: Sí, porque nuestra industria depende enormemente de la economía, a la vez de ser un indicador de la misma. Nuestro futuro va a depender mucho de cómo evolucionen los mercados de crédito, por ejemplo.

L.O.: Las tres grandes de Detroit tenían en común muchos problemas, como los altos costos de planes de salud que no padecen muchos fabricantes internacionales. ¿En qué radica la diferencia que está permitiendo a Ford destacar entre sus competidores domésticos?