La ciudad de Los Ángeles es hogar de una de las mayores poblaciones sin servicios bancarios en Estados Unidos. Apenas existen 694 sucursales financieras y cooperativas de crédito en una superficie de 472 millas cuadradas.
Se calcula que 300,000 angelinos carecen de una cuenta bancaria, principalmente en barrios pobres del sur y este de Los Ángeles, así como del Valle de San Fernando.
El problema se acentúa porque esta necesidad ha sido cubierta por negocios de cambio de cheques y prestamistas por día, que les cobran onerosas tarifas.
Desde hace un par de meses, una coalición integrada por autoridades locales y organizaciones civiles intenta resolver esta dificultad implementando un programa llamado Desarrollo de Distritos Bancarios (BDD).
Tomando un modelo utilizado por la ciudad y el estado de Nueva York, el proyecto intenta promover nuevas sucursales bancarias en comunidades de escasos recursos, para que sus residentes puedan crear un historial crediticio, ahorrar dinero o solicitar un préstamo a una tasa de interés moderada."Un banco no cobra intereses horribles cuando alguien tiene que recurrir a un préstamo de emergencia", expresó Olivia Calderón, directora legislativa de New America Foundation (NAM).
El concejal Richard Alarcón, quien presentó la propuesta al Concejo Municipal, ha dicho que grupos vulnerables pagan más de $100 millones al año en cargos por servicios básicos, como cambiar en efectivo su salario o expedir un cheque al portador.
Un estudio del Centro del Suroeste para la Integridad Económica confirma que en el Valle de San Fernando existe una alta concentración de negocios conocidos como Payday Lenders, que ofrecen adelantos en efectivo por elevadas tasas de interés, comparadas con las que ofrecen instituciones bancarias. Y sólo hay dos bancos. Otro ejemplo es la ciudad de Compton, donde no operan sucursales crediticias.







