Hoy en día los supermercados tienen ciertos trucos casi imperceptibles para asegurarse de que gastes más dinero de la cuenta en cada visita y compres más de lo que tenías previsto en tu lista de mandados.

La tentación de los dulces. Muchos supermercados sitúan sus golosinas cerca de la caja registradora para seducir a los clientes que esperan su turno para pagar. La sección de cereales, por ejemplo, está casi siempre situada al frente de la sección de dulces. Esto es una pesadilla para cualquier padre o madre que lleva a sus hijos al supermercado. Mientras los padres están eligiendo el cereal, un producto necesario, los pequeños están llenando el carrito de las compras con dulces que encuentran al frente. Si es posible, deja a tus hijos en casa para evitar comprar aquellos productos que no son saludables para ellos.

Cuidado con la vuelta. Muchos compradores piensan que los productos colocados al final de cada sección, cuando se va a doblar un anaquel para entrar en otro, están llenos de ofertas y precios rebajados. A veces, es todo lo contrario. Antes de caer en la tentación, camina por los pasillos para encontrar mejores precios.

Cambios inesperados. ¿No encuentras tu queso preferido en el estante de siempre? Con frecuencia los supermercados cambian sus productos de lugar para que los consumidores tengan que caminar más por los pasillos y comprar así más artículos. Antes de probar un nuevo producto, verifica el precio para cerciorarte de que no estás gastando más de lo que cuesta tu producto habitual.

Cafecito con aroma de… dinero. Los cafés y pequeños restaurantes instalados en los supermercados tienen el propósito de hacer que el cliente se sienta a gusto, tan a gusto que no quiera irse. Tómate el cafecito antes de hacer las compras y procura entrar y salir del supermercado lo más rápidamente posible.