Ya se puso en vigor la nueva ley de tarjetas de crédito y las compañías están tratando de sacarle sus últimos kilitos a sus antiguos privilegios. Fíjate bien en lo que podrán y no podrán exigirte de ahora en adelante, y calcula cómo aprovechar al máximo las recientes normas.

Esta fase inaugural de la ley llamada apropiadamente CARD (las siglas del inglés "Credit Card Accountability, Responsibility and Disclosure") dará los pasos iniciales para ofrecer a los millones de usuarios del crédito plástico el derecho a no aceptar los aumentos de la tasa de interés y otros cambios que hasta ahora han venido bien escondidos en la letra pequeña de esos acuerdos que firmamos y nunca leemos con detenimiento.

La primera etapa exige que se dé a los tarjetahabientes de la nación un mínimo de 45 días de aviso acerca de cambios en sus cuentas, por lo menos 21 días para pagar sus facturas mensuales sin arriesgarse a que los castiguen con cargos por atraso, y -como mencioné- la posibilidad de decir que no y cancelar sus cuentas cuando la compañía de tarjetas de crédito les diga que van a subirles el interés. Esto tiene otra ventaja: el usuario que debido a esa razón abandone su membresía, podrá seguir pagando sus deudas pendientes con su interés antiguo y más bajo.

Todavía hay más cosas buenas respecto a esa ley, pero tendrás que esperar hasta febrero del 2010 para aprovecharlas. A partir de esa fecha, se pondrán nuevas restricciones al aumento de las tasas de interés, se prohibirá promover y emitir tarjetas de crédito entre los jóvenes y se impondrán regulaciones sobre las tarjetas de regalo. Cinco meses después, en julio del mismo año, se convertirán en ley una serie de requisitos para revelar información sobre cargos, tasas de interés y condiciones en los estados de cuenta mensuales, en las planillas de solicitud de tarjetas y en la publicidad que se envía por correo.