La economía está difícil y a todos nos ha tocado apretarnos el cinturón y cuidar la billetera. A muchos les han recortado horas de trabajo, otros han caído en la fila de desempleados y hay dueños de negocio que no saben si sobrevivirán esta crisis. En fin, muchas vidas se han puesto "patas arriba".
En momentos como estos, es cuestión de tiempo que un amigo te pida afligido: "¿me puedes prestar un dinerito?". ¡Uff! Ahí es cuando piensas, ¿y ahora quién me salva?’.
La mezcla de dinero y amistad es la receta perfecta para arruinar una relación si no se maneja con cuidado. En una ocasión presté dinero a una amiga y tres semanas después, ¡me enteré que andaba de crucero! Tal vez los planes de viaje fueron hechos con anticipación, pero no pude evitar sentir que yo pagué cada piña colada que se tomó en las Bahamas.
A la hora de prestar, primero considera si puedes sufragar la pérdida. Jamás comprometas el dinero del pagaré de tu auto o la renta, aunque te digan: "te lo devuelvo rapidito". Pregúntate, ¿sino me paga, luego me veré pidiendo yo?
Segundo, evalúa qué tipo de amistad tienes con esta persona, es decir, si es de confianza o es alguien que apenas conoces y te pidió así como así. Por último, toma en cuenta si es común que se vea en aprietos financieros, ¿a cada santo le debe una vela?
Hay ocasiones en las que es prudente prestar. Es duro decir no a un amigo, especialmente si sabes que lo necesita. Antes de desembolsar delineen un plan de pago detallado para evitar malentendidos. Ten en cuenta que aún con un contrato firmado, no eres banco, si no te pagan la única solución es decirle adiós a ese amigo.
Si sospechas que este préstamo puede arruinar la amistad, una buena estrategia para evitar ser prestamista, es decir: "tuve una mala experiencia en el pasado y a consecuencia una larga amistad terminó. Desde entonces, establecí la regla de no prestar dinero, ¿hay otra forma en la que te pueda ayudar?".
Puedes ser una buena amiga sin comprometer tus finanzas. Por ejemplo, si el solicitante tiene alguna habilidad o servicio puedes ofrecerle pagos a cambio de trabajo en tu hogar, hacerte de niñera o resolver cualquier problema.
Si ya prestaste dinero y el deudor "se está haciendo el loco", no tengas miedo de cobrarle la deuda, quien tiene la confianza para pedir, no debe ofenderse porque le indiques que no está cumpliendo con su pacto, recuérdale que "¡cuentas claras conservan amistades!".
María Marín es autora del bestseller Mujer sin Límite. Ella conduce el programa de radio nacional "Tu vida es mi vida" Visite: www.MariaMarin.com