Actualmente, cinco aviones vigilan las zonas fronterizas. Archivo
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El creciente uso de aviones no tripulados por la Patrulla Fronteriza para sobrevolar la frontera y capturar indocumentados y drogas, ha generado cuestionamientos sobre si el programa es efectivo desde el punto de vista de la inversión y los resultados obtenidos.

Actualmente, las autoridades fronterizas cuentan con cinco aviones Predator B, tres de los cuales funcionan en la frontera sur desde una base en Arizona y otros dos están destinados a la otra frontera, en Dakota del Norte. Estos dos, sin embargo, no están volando porque se les está haciendo una "actualización", según indicó el portavoz de la agencia de Protección Fronteriza y Aduanas, Juan Muñoz-Torres.

Otros dos aviones van a ser activados próximamente en áreas marítimas, uno en Florida y otro desde Corpus Christi, Texas, principalmente para operaciones anti narcotráfico, tanto en el Pacífico, como en el Golfo de México y el Caribe.

Pero según un análisis del Transborder Project del Centro para Política International en Washington D. C., el dinero invertido en los aviones, que son pilotados a distancia desde tierra, los convierte en una tecnología demasiado cara para los resultados que ofrece.

"Según podemos estimar, cada libra de droga cuesta unos 70,000 dólares de confiscar y cada indocumentado, 7,800 dólares", señaló Tomas Custer, analista del instituto. "Por otro lado, no hay una claridad sobre lo que están hablando cuando dicen que ha mejorado la seguridad fronteriza. Por ahora lo que vemos es que han confiscado a inmigrantes pobres y principalmente marihuana".

El agente Muñoz no pudo proporcionar un estimado del costo total del programa. "Nunca me habían pedido esa información", dijo a La Opinión. "Tengo que pedirla a mis superiores". Tampoco estaba disponible una copia de algún documento que contuviera el objetivo estratégico del uso de estos aviones.