Como era de esperar, el último informe de la Corporación para el Desarrollo Económico de Los Ángeles (LAEDC) arroja un nuevo jarro de agua fría sobre la ya gélida situación económica.
Desde los casi 700,000 empleos que se perderán en California en lo que resta de 2009, hasta el declive de un 2.7% en la economía nacional durante este año, pasando por la prolongación de la crisis en el sector automotriz (que se anticipa venderá menos de 10 millones de vehículos este año, frente a los más de 16 millones en 2007), el informe está plagado de datos negativos.
"A veces prefiero no leer nada, porque para saber lo mal que estamos no tengo más que hablar con mi familia y mis vecinos", dice Azahar Montes, quejándose de que los pronósticos negativos tienen el riesgo de convertirse en una autoprofecía, paralizando aun más la iniciativa de consumidores y las empresas.
Sin embargo, economistas como Eugene Muscat, un profesor de negocios de la Universidad de San Francisco, creen que siempre que estén bien fundamentadas, las malas noticias son muy útiles.
"Lo que aterroriza a Wall Street es la incertidumbre", dice Muscat, señalando que la información, incluida la negativa, es muy valiosa para empresarios, inversionistas e incluso individuos.
Muscat señala, como ejemplo, que alguien que trate de decidir si debe mudarse a otra zona donde las perspectivas laborales sean mejores o buscar un apartamento más pequeño para gastar menos en renta, puede beneficiarse de los datos de un pronóstico económico confiable.
"Los que más cuidado tienen que tener son los políticos, porque ellos sí tienen la responsabilidad de señalar posibles salidas ante los malos augurios", dice Muscat.
Robert Eyler, director del Centro de Análisis Económico Regional de la Universidad Estatal de Sonoma advierte, sin embargo, sobre el riesgo de que un pronóstico pesimista —aun si es acertado— contribuya a hacer más profunda la crisis económica.
"Si proviene de una institución reconocida, es una invitación a la apatía y la inactividad", dice Eyler.
No obstante, el economista añade que el mayor peligro para California no radica en este tipo de pronósticos, sino en su propio gobierno estatal.
"Todas las incertidumbres y rigores que se derivarán del presupuesto recién aprobado son una gran amenaza para nuestra economía", dice Eyler.
El informe de LAEDC anticipa que mientras que Estados Unidos está muy cerca de iniciar la recuperación, a California le quedan todavía meses de declive.
"Para el país, la recesión tocará fondo en algún momento del verano, pero nuestro estado posiblemente tenga que esperar hasta fin de año para ello", decía ayer Nancy Sidhu, economista jefe de LAEDC.
La tasa promedio de desempleo, que este año se mantendrá en torno al 11.6% en California, podría subir hasta un 1% durante el próximo año, alcanzando un 12.8% en el condado de Los Ángeles, donde se estima que desaparecerán unos 168,000 empleos en la segunda mitad del año".
"Los latinos, especialmente, van a seguir sufriendo, porque la falta de trabajo se concentra en industrias en las que están muy representados", comenta Yvonne Chávez, gerente de desarrollo empresarial en LAEDC.
Jack Kyser, economista fundador del Centro Kyser para el Desarrollo Económico, indica que a las cinco grandes áreas metropolitanas del sur de California les espera un segundo semestre muy duro.
"Continuarán las pérdidas de empleo en manufactura, construcción, comercio minorista, entretenimiento y sector hotelero", dice Kyser.
El área de Riverside-San Bernardino es la más deprimida, esperándose una caída adicional de empleo del 6.7%. Le sigue el condado de Ventura con pérdidas de empleo del 5.1%, mientras que en los condados de Orange y Los Ángeles la caída será de un 4.8 y 4.1%, respectivamente.