Todavía seriamente enferma, pero fuera ya de la sala de emergencias. Ese es el diagnóstico económico sobre el segundo trimestre del año, que los expertos de la Escuela de Administración Anderson, de UCLA estarán presentando hoy.
"Seguimos bajando, pero no en caída libre", dijo David Shulman, autor de la parte del estudio dedicada a la economía nacional.
Comparada con la bajada de casi un 3% del Producto Interno Bruto (PIB) estimada para este trimestre, el economista considera buenas noticias sus pronósticos de crecimiento cero en el siguiente, y 0.6% en el último de este año y primero del próximo, abriendo así camino hacia un aumento del 2 a 3% en el período subsiguiente.
Sin embargo para los desempleados tanto actuales, como los que se sumen a las cifras del paro en los próximos meses, no hay alivio a la vista.
Los economistas de Anderson comparten la creencia generalizada de que en ese rubro lo peor está por llegar. El porcentaje más alto de desempleados se alcanzará a mediados del próximo año, con una tasa en torno al 10.4% para todo el país. En California el empleo se reducirá un 3.5% más en 2009, registrando crecimiento nulo en 2010.
Sólo en 2011 comenzará a creer a un ritmo del 1.8%
Además, el desempleo de doble dígito tardará en erradicarse, dijo Shulman, refiriéndose al promedio nacional y señalando que existen altas probabilidades de que el mismo siga estando en torno al 10% hacia fines de 2011.
Mientras tanto, los nubarrones empiezan a disiparse en el área de finanzas y vivienda, las dos industrias cuyo sonado desplome está estrechamente asociado tanto al inicio como a la severidad de la actual recesión.
"El sistema financiero está respondiendo al tratamiento de emergencia que le aplicó la Reserva Federal y el Tesoro", opinó Shulman, quien cree que las inyecciones gubernamentales de capital a las instituciones gravemente afectadas están dando resultados. Indicio de ello, según el economista, es la subida promedio de un 40% registrada en la bolsa, desde el bajón histórico en marzo.
El precio de las casas sigue cayendo, pero lo peor ha pasado según el pronóstico Anderson, que cuantifica la bajada promedio nacional de precios de las casas en un 31%.
California
Los problemas del presupuesto del estado Dorado harán su mella en el de las familias que residen en el mismo.
"Muchos servicios públicos costarán más o tendrán que suplirse con los privados que cada uno pueda pagarse", dijo Jerry Nickelsburg, economista de Anderson a cargo del pronóstico estatal.
Eso es algo que Mariza Romero, una residente de Carson, vive ya en carne propia.
"Las clases extras que mis hijos no van a tener en la escuela el próximo año suponen más tiempo con cuidadores que tengo que pagar yo", dijo Romero, señalando que desde hace algunos meses también dedica algún dinero a ayudar a sus padres con los gastos médicos, debido a los recortes en su programa público de salud.
Educación, salud y el sistema penal y judicial representan el 52, 29 y 12% del presupuesto estatal, respectivamente.
Nickelsburg señaló que además el gobierno estatal, con sus recortes, está contribuyendo incrementar las cifras del desempleo.
Junto con el sector de construcción no residencial –que acelera su caída ahora- esas son las dos áreas de mayor pesimismo para el mercado laboral dentro del estado según este economista.
"En los gobiernos locales se ha producido ya buena parte del ajuste con la pérdida de unos 19 mil puestos desde septiembre pasado, pero en el estatal quedan recortes por venir", anticipó Nickelsburg.
En cuanto a la caída en vivienda, si bien no ha tocado fondo según el economista, el momento no está ya tan lejano.
"Gran parte de las correcciones en el mercado han ocurrido ya", dijo Nickelsburg. El economista señala que los datos de la Asociación de Constructores de California (CBA), muestran que en 2008 la construcción de viviendas en el estado se mantuvo un 20% por debajo que durante las recesiones de los 80 y 90, a pesar que la población ha aumentado en un 60%. Este drástico ajuste de la oferta en relación a la demanda es uno de los indicios, según el informe Anderson, de que el punto más bajo de los precios -que hasta ahora han caído en promedio un 27% desde el pico de 2006- está próximo.
"Pero hasta finales de 2009 no serán suficientemente tentadores, ni la oferta lo bastante baja como para impulsar la recuperación", dijo Nickelsburg.
Mientras tanto los inmuebles comerciales y de oficina acusan una caída más tardía, una vez que la contracción en el consumo ha azotado al sector minorista y que industrias y empresas han llevado a cabo recortes laborales que en muchos casos se traducen en reducciones de espacio. Según el informe Anderson, el valor de los permisos para proyectos no comerciales –tomando en cuenta la inflación- ha caído a sus niveles más bajos de los últimos 30 años. El giro hacia la recuperación en espacios de oficina se anticipa para 2010 en Los Angeles y San Francisco, y 2011 para el Valle Silicón.