Que la inflación aumentó en junio no es novedoso para Marina Pérez, de Azusa, pues ya lo ha constatado en sus visitas semanales al mercado.
"A mis hijas les compraba antes cajas de yogur porque les gusta mucho, pero ahora no puedo comprar sino cinco, a veces 10 yogures individuales para toda la semana", dijo ayer.
"Definitivamente todo lo básico, la leche, los huevos, las verduras se han ido para arriba", aseguró. Para adquirir la misma cantidad de alimentos por los que antes pagaba 60 dólares hoy tiene que desembolsar cien, proeza nada fácil dado que los ingresos familiares han mermado en este hogar.
El Departamento del Comercio de Estados Unidos anunció ayer que los precios al consumidor experimentaron en junio la subida más pronunciada de un mes para otro —0.8% por cierto en comparación con mayo— en los últimos 25 años. Con respecto a un período de 12 meses, más representativo del curso de la inflación en un país, el departamento mencionado dio a conocer ayer que en el último año la inflación subió en un 4.1%, la tasa de crecimiento anual más notable de los últimos 17 años.
Mientras tanto, la llamada inflación subyacente, una categoría sumamente importante para los economistas y que excluye los alimentos y el combustible, registró una tasa de crecimiento anual del 2.3% desde junio del año pasado.
La difusión de estos datos tiene la mayor importancia porque el Banco de Reserva Federal (Fed) se reunirá precisamente hoy martes para sopesar qué medidas adoptar ante la persistencia de la crisis económica del país.
"La inflación se ha convertido en un problema muy serio, pero no hay mucho que el Fed pueda hacer", opinó Giorgio Canarella, profesor de Economía de la Universidad del Estado de California en Los Ángeles (CSULA).
El académico equiparó la situación del Banco Central estadounidense a la de un médico ante el cual se presenta un paciente con la pierna y el brazo quebrados y que sólo puede ofrecer reparar uno o el otro, pero no los dos a la vez.
Por otra parte, el desempleo ha continuado subiendo y ya presenta el nivel más alto desde marzo de 2004. Alrededor de 665 mil empleos se han evaporado en el sector privado desde que la curva del desempleo empezó a trepar en diciembre del año pasado.
Como los precios suben, ello repercute en el bolsillo de los consumidores. "La gente se ha gastado el cheque de ayuda en pagar las facturas", dijo Martha Montoya, presidenta de la Cámara Hispana de Comercio de LA Metro,
Si bien los gastos nominales crecieron en el 0.6% en junio, este aumento se explica por el alza de los precios (el 0.8% ya apuntado) ese mes. Haciendo el ajuste por inflación, resulta que el gasto real cayó en el 0.2%, lo que sucede por primera vez desde febrero.
Pero esto no ha de extrañar considerando que los ingresos aumentaron apenas en el 0.01% el mes antepasado.
Según proyecciones del Servicio de Informaciones Económicas del Departamento de Agricultura (USDA), la canasta básica o Índice de Precios al Consumidor (CPI) para los alimentos y bebidas subirá del 4.5% al 5.5% en 2008, debido a que los vendedores al por menor continuarán transfiriendo las costos de la energía y las materias primas a los consumidores.
El CPI para todos los alimentos se incrementó en el 4% entre 2006 y 2007, siendo esta la más grande subida anual en ese rubro desde 1990.
Los alimentos que se consumen en el hogar, principalmente huevos, lácteos y aves, se incrementaron en el 4.2%, en tanto que los precios de lo que se consume fuera de casa subieron en el 3.6% en 2007. En general, los precios minoristas podrían seguir subiendo, según los expertos.









