El arma de trabajo de las agencias ya no es sólo el teléfono. (FOTO: Archivo/La Opinión)
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El mar de morosos creado por la recesión ha aumentado la demanda de las agencias de cobro, y la ruina de tantos individuos y familias les hace más difícil el trabajo y las obliga a ser más flexibles.

"Los clientes que tenemos nos están enviando más casos, pero lo que no vemos es lo que en este negocio llamamos liquidez", dijo Tony Pinto, jefe de comunicaciones de A.R.M. Solutions, una de las agencias de cobranzas más fuertes del país. En otras palabras, "hay mucha gente a quien llamar, pero nadie tiene dinero para pagar",

Para reducir costos de personal, su empresa opta por usar más tecnología y ha adoptado un sistema de cuotas fijas a partir de una escala basada en volumen de casos. La mayoría de esas empresas en cambio cobran un porcentaje de la deuda cobrada, que puede llegar a ser de 50% ( 55% en casos extremos) de la cantidad impaga.

Pinto dijo que sus métodos le han permitido alcanzar una tasa de 42% de éxito en la actividad, a un costo promedio de siete centavos por cada dólar de deuda.

Un sondeo de Inside ARM reveló que este tipo de industria fue afectada como cualquier otra por la recesión. Más del 32% reconoce haber recortado nómina este verano, frente a 26% del año pasado.

Según Tony Sánchez, de Southland Business Bureau, una agencia de Los Ángeles, en el actual entorno económico muchos clientes están contentos con recuperar aunque sea una porción de las deudas.

"Es más difícil cobrar a personas que no están trabajando, y estamos viendo más gente desempleada últimamente", dijo quien afirma haber trabajado en el negocio de las cobranzas desde los 18 años.